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Niños de Jalietza preservan la cultura a través de la pintura

La genética artística en ellos se manifiesta en la exposición Somos Comunidad
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Santo Tomás Jalietza, Oax.- Los niños de este pueblo zapoteca transportan en toda la extensión de la palabra “el arte”, misma, que corre por sus venas. Santo Tomás es una comunidad de artesanos que trabajan el telar y mediante sus tejidos enseñan las tradiciones y costumbres que los mantienen vivos.

Una forma de conservar los hábitos es enseñarlos y fomentarlos en las nuevas generaciones y esto se está haciendo mediante cursos de pintura, fotografía y talleres comunitarios que se realizan en el auditorio de la comunidad.

Desde el 2007, Ollin Tlahtoalli Centro de Lenguas y Cultura Mexicana, AC, comenzó a realizar talleres en esta comunidad indígena, de pintura, fotografía y conservación de la lengua, entre otros; el programa es liderado por Omar Núñez y los resultados han sido buenos y diversos, “la exhibición se llama Somos Comunidad y es el resultado de un trabajo que hacemos con Santo Tomás Jalietza cada año”.

“Se utiliza el arte, la fotografía y el dibujo para que los niños cuenten quiénes son, cuál es la comunidad y quiénes fueron parte de ésta. El proyecto que manejamos se llama Arte-Identidad, y es a través de las fotos, cómo nos ilustran los cuentos que los abuelos dicen, las leyendas mágicas del pueblo” comenta Omar Núñez, mientras hay niños corriendo por el auditorio municipal, mostrando sus obras a los visitantes.

Transmitir herencia verbal, una meta del proyecto

Una de las tareas que los niños tienen que realizar durante el curso es ir a preguntar a los abuelos del pueblo, historias que tendrán que compartir en el grupo y también las tendrán que ilustrar para que las entiendan todos.

Dentro de las tradiciones orales, están las narraciones que las personas con mayor edad en la comunidad cuentan para educar y orientan a las nuevas generaciones, buscando siempre el diálogo.

Y es así como se mantienen los canales de comunicación intergeneracionales, al ser unidos por medio de la palabra y las ilustraciones, o mejor dicho en palabras de Omar “se utiliza la lengua como pretexto”, para poder entablar conversaciones visuales y orales con todos.

“Mediante el diálogo se valida constantemente la identidad, retando el concepto romántico de que el niño indígena solamente nos va a hablar del campo, y es así que mediante la tecnología, que es en este caso las cámaras digitales, ellos nos muestran su visión, una diferente a la que sería la tradicional”, afirma Núñez Méndez.

Los cursos son para todas las edades, trabajan con infantes desde los tres hasta los 12 años de edad. Dentro de las metas del proyecto de Ollin Tlahtoalli es generar un espacio de diálogo comunitario.

Al comienzo de esta ardua tarea comenzaron a trabajar con las mujeres de la comunidad, porque querían que se les ayudara con vocabulario en inglés porque Santo Tomás Jalietza es una población que oferta artesanías a los turistas extranjeros.

El maestro explica cómo comenzaron con las mujeres e involucraron a los pequeños del pueblo, “comenzamos con las mujeres porque querían poder interactuar con el turismo en inglés y yo invité a los niños para que hubiera un intercambio con el zapoteco” y es así como surge “Arte-identidad”.

Modernidad con tradición, sincretismo cultural

Los niños de Santo Tomás enseñan la visión de un niño, pero mezclada con el entorno social-indígena que viven, entre tradiciones, telares, animales, computadoras, teléfonos celulares y cámaras, las generaciones actuales de Jalietza unen su visión artística dando como resultado “Somos Comunidad”, exhibición de fotografías, pinturas y cuentos que realizaron durante sus cursos y que fue presentado en noviembre en el Auditorio Municipal.

Los niños abrieron su mente y dejaron volar la imaginación, mediante pinceles, colores y fotografías montaron una muestra visual, compartiendo con todos aquellos que quieran hacer un diálogo con ellos.

Dialogando con los niños

Jimena es una pequeña de 10 años, ella entre seguridad y madurez acorde a su edad, nos muestra su diálogo artístico, “pinté una sandía, porque a mi hermano y a mí nos gusta, también dibujé un río con muchas flores porque aquí en Jalietza hay un río y fui a verlo y había muchas flores de colores rojo, amarillo y también blanquitas”, la pequeña a través de sus obras nos lleva a recorrer los paisajes campiranos y los nocturnos iluminados por el satélite natural de la tierra, “pinto la luna cuando es sólo una rayita, porque la luna llena no me gusta”, comenta Jimena mientras continuamos con el recorrido.

Por otro lado, está Óscar Hernández Antonio quien describe cómo en Santo Tomás hay ríos, montañas, cultivos de zanahorias y maíz, “yo pinté y escribí sobre una flor que es bonita, y luego dibujé la flor, tengo seis años y también pinté una cámara, yo vengo desde que tengo cuatro años y me gusta dibujar el sol y la luna, porque cuando está la luna es cuando podemos dormir y el sol porque es cuando podemos ir a la escuela y jugar”.

Continuando por el recorrido artístico nos encontramos a Agustín de ocho años y a Emiliano Morales de 11 años, los dos hermanitos hablaron de sus experiencias, “expongo fotografías, los dos somos de Oaxaca, he pintado algunas cosas de la comunidad, animales como la serpiente y el águila, me gusta dibujar la iglesia, la Piedra de Colores que está por el cerro, de ésa hay una leyenda”, dice Emiliano mientras su pequeño hermano interrumpe y platica “ya tenemos tres veces exponiendo, al final recogemos las cosas y a veces jugamos”.

Los niños de Santo Tomás Jalietza participan en estos talleres de pintura y fotografía, al final exponen sus obras, enseñando lo que aprendieron de la comunidad, de los abuelos y de su entorno, por medio de estas actividades fomentan la cultura y las tradiciones, que pasan de lo oral a lo gráfico.