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En Escena

Amantes del cine en el Festival Cannes

Todd Haynes presentó Wonderstruck y aseguró que la plataforma digital que la produce está comprometida
por Agencias

El director Todd Haynes (Lejos del cielo, Carol) atizó aún más la polémica sobre la producción de películas de parte de las plataformas digitales al asegurar que detrás de su cinta, Wonderstruck, financiada por Amazon Studios, están puros ejecutivos que “aman el cine profundamente”.

“Esta experiencia está planteada para vivirse en la pantalla grande, algo a lo que Amazon está tan comprometido como nosotros. Ellos aman el cine”, añadió el realizador, flanqueado por sus actores Julianne Moore, Millicent Simmonds y Jaden Michael.

Las palabras del cineasta californiano responden a la paradoja en la que se encuentra el certamen galo luego de incluir al menos tres películas en su competencia por la Palma de Oro que no tenían garantía de estrenarse de la manera tradicional (en cine), debido a que fueron producidas por Netflix (Okja, de Bong Joon Ho, y The Meyerowitz Stories, de Noah Baumbach) y por Amazon, en el caso de Wonderstruck.

El tema enfrentó incluso a los miembros del jurado, en particular a Pedro Almodóvar y Will Smith quienes durante la conferencia de prensa mostraron posiciones encontradas ante el formato de salida de las producciones respaldadas por las plataformas digitales.

De manera extraña, el canal de YouTube oficial del certamen galo subió la conferencia de prensa de Wonderstruck, pero hasta el momento previo de la pregunta sobre Amazon. Todo ello en su versión en inglés, mientras que en la versión con traducción al francés se podía ver la charla de manera íntegra, hasta cerca de las 22:30 horas cuando el video fue eliminado en su totalidad.

Basada en el libro infantil de Brian Selznick, Wonderstruck es un drama que explora la ausencia paternal a través de personajes preadolescentes en dos épocas distintas: los años 20 y 70 en la ciudad de Nueva York.

“Era un material irresistible e inspirada en el pasado. El filme es un homenaje a todo lo que construimos con las manos, incluido el lenguaje de señas.

“Es una película que tiene que ver con la imaginación, y queríamos respetar la complejidad del libro, que describe su aislamiento en sus familias y cómo ellos mismos se lanzan a buscar su mundo y sus respuestas”, expresó Haynes, quien no paró de elogiar a su musa Julianne Moore.

“Ella entendió este casi inimaginable personaje desde el guión y lo llevó a una dimensión sentimental, una especificidad y una enorme claridad”.

Moore por su parte regresó el cumplido asegurando que en las películas de Haynes “no tienes que hacer prácticamente nada, por que él hace todo por ti”.

“Todd configura todo técnicamente, cinematográficamente y hasta lingüísticamente, entonces todo lo que tienes que hacer es entrar en su mundo”.

La actriz Millicent Simmonds, quien interpreta a una joven sordomuda, condición que padece en la vida real, sorprendió a los medios del mundo al expresar a través de una traductora su emoción por formar parte de una película que compite por la Palma de Oro.

“Fue un honor trabajar con Todd. No encuentro las palabras para explicar lo que fue trabajar con él.

“Nunca soñé poder venir aquí, a Cannes, a esto. Todo mundo me arropó tanto, y ahora estoy viviendo un momento que jamás, jamás olvidaré”, expresó mediante la intérprete.

Loveless

La segunda historia presentada ayer a concurso también tiene a un niño como protagonista. Loveless, del ruso Andrey Zvyagintsev, también dejó huella en la crítica por cómo el director pone a la Rusia actual delante del espejo a través de la desaparición de un niño cuyos padres (Maryana Spivak, Alexei Rozin) libran una desalmada batalla por el divorcio.

El director nacido en Novisibirsk en 1964 y distinguido en Cannes con Elena y Leviatán, construye con la historia del niño desaparecido una metáfora sobre su país, en la que los padres, que sólo piensan en ellos mismos se pueden equiparar a los dirigentes, mientras que el equipo de voluntarios anónimos que ayuda a buscar al niño representa al ciudadano común y corriente que cumple con su deber.

Aunque puede parecer fría, Loveless es incisiva, crítica con un país que deja huérfanos a sus ciudadanos. El productor Alexander Rodnyansky contó en rueda de prensa que desde el Ministerio de Cultura ruso ya dejaron claro que no les había gustado nada el anterior trabajo de Zvyagintsev, Leviatán y que harían todo lo posible para que no “se volviera a hacer un “horror” parecido.

Esa es la razón por la que se decidió trabajar sin apoyo gubernamental y la película es una coproducción europea con capital ruso, francés, alemán y belga.