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Caifanes se presenta nuevamente en Oaxaca

Este sábado, la banda de rock se presenta nuevamente en la ciudad de Oaxaca, luego de conseguir llenos en el Auditorio Nacional

Caifanes se presenta nuevamente en Oaxaca | El Imparcial de Oaxaca
Fotos: Internet

Al pensar en Oaxaca, Caifanes tiene una mezcla de luto y de emoción. Lo primero por la partida del arista Francisco Toledo, y lo segundo porque luego de los llenos en el Auditorio Nacional el volver a disfrutar de la compañía y respuesta del público es algo que les llena sobremanera.

“Tuvimos un verano tranquilo y ahí vamos de regreso. Estamos componiendo canciones nuevas y disfrutando mucho el escenario. Y no va a ser excepción este sábado que vamos a estar en el Auditorio Guelaguetza”, comparte Diego Herrera, tecladista de la legendaria banda de rock mexicana que se disolvió en 1995, pero que volvió a las andadas en 2011. Desde entonces, su música ha vuelto para acompañar la nostalgia de tantos que han disfrutado de temas como La célula que explota, Afuera, Viento y Mátenme porque me muero. Pero Saúl Hernández, Sabo Romo, Diego Hererra y Alfonso André quieren ir más allá y traer temas que posiblemente corran con la misma suerte que sus clásicos. De ello platica Herrera.

– Recién llenaron el Auditorio Nacional, ¿cuál es la sensación?
-Estas dos fechas, 13 y 14 de septiembre, en el auditorio estaban vendidas completamente desde hace tres o cuatro meses. Estamos muy sorprendidos por la respuesta de la gente. Muy agradecidos con la entrega, siempre los conciertos se convierten en una comunión muy especial entre la gente y nosotros. De repente llegas cansado por el vuelo, pero en el momento en que pisas el escenario y ves esa energía que te está entregando la gente, ¡híjole, mano, es muy especial!

-Van ocho años del reencuentro que se pensaba para algunos conciertos y para ver qué sucedía, ¿llegará a la década?
-Claro, por supuesto. Yo creo que sí. En el 2011 nos juntamos y dijimos: bueno, tenemos 15 años sin tocar juntos. La verdad que yo tenía más miedo al primer ensayo que a la primera tocada para ver si la magia seguía ahí. Y bueno, a los 40 segundos de la primera rola que tocamos dije: aquí está. Entonces decidimos hacer unos conciertos y ver. Pues no hemos parado en ocho años. Hemos estado mucho por Estados Unidos, estuvimos en Bogotá, también padrísimo, allá también fue sold out. Estamos muy sorprendidos y agradecidos, y dejando toda el alma en el escenario, como corresponde y merece la gente que nos ha seguido y es tan leal a nosotros.

-Con los cambios para la banda, los públicos y la música, ¿cómo notan sus conciertos de hace tres décadas y los de ahora?
-Ha habido muchos cambios, el primero notable y sorprendente para nosotros ha sido el pase de generaciones. Cuando empezamos (nuevamente) a tocar llegaron cuarentones y cincuentones de nuestro vuelo, pero también llegaron chavos a los que los papás les pasaron la estafeta y en la mayoría de los casos porque los padres quizá ponían la música por la ausencia de la banda. Entonces los hijos lo empiezan a absorber y ahora los que nos siguen son los hijos y los papás.

Como estos cambios en los públicos, Herrera observa que en los conciertos hay otras reacciones o comportamientos. Ahora los asistentes usan sus celulares para grabar. “Y no sé para qué porque ha de sonar horrible, pero bueno, es como para llevarte un recuerdito de que estuviste ahí. A veces se pasa el asunto y en vez de estar disfrutando, ni grabas ni disfrutas”. Junto a ello, percibe que la adquisición de música es distinta. “En nuestras épocas te costaba juntar 300 pesos para un vinilo, y ya que lo tenías te lo echabas de pies a cabeza. Y creo que ya no está sucediendo eso con las bandas, de que se aprendían todas las canciones cuando quizá se había comprado el disco solo por dos temas”.

-Hay temas que se convierten en clásicos y pasan entre generaciones, ¿se puede hablar de fórmulas o claves para conseguir eso?
-Si pudiera contestar eso, todos los discos que he producido serían un gran éxito, reventarían el top ten de las radios, pero no, no sé. Lo que sí te puede decir es que esta música fue hecha con amor, con cariño y de alguna manera lo que hacíamos era responder a lo que nos gusta a nosotros mismos. Si yo me presiono en un momento dado a la respuesta de la gente, a todo lo que creo que quieren escuchar, no voy a hacer lo que la gente quiere ni lo que a mí se me antoja. Y siento que muchos proyectos musicales se desvirtúan por eso, por las ganas y la urgencia de que a la gente le guste.

Con Caifanes, no pasa eso, asegura Herrera, pues sus integrantes han sido y siguen siendo el único filtro, como ocurre con el más reciente sencillo de la agrupación: Heridos. De este tema en marzo pasado, luego de 25 años de que la agrupación publicara su último álbum (El nervio del volcán), eran muchas las interrogantes en torno al sonido de Caifanes. Pero la banda no se limitó por esas expectativas y, en cambio, se decidió a hacer “una rola” obedeciendo solo a lo que querían. Fueron varios intentos en Cancún y en Ciudad de México, con algo que les gustaba, pero no del todo. “De repente, en Estados Unidos, nos encerramos un par de días” y el tema salió. “Ahí sucedió todo”.
Así surgió la canción y se respondió la pregunta de a qué sonará Caifanes. “Y bueno, estamos con muchas ganas de seguirle dando, hay un par de rolas nuevas casi listas para grabar”.

-Con Heridos y el par de temas por grabar, ¿hay planes para un nuevo disco?
-No sé si hay plan de un nuevo disco. Quién sabe qué es eso, como decía el álbum de los Tacvbos, El objeto antes llamado disco. Hay planes de grabar, no sé si de un disco. Antes, la disquera nos obligaba a que el 15 de agosto teníamos que entregar 12 canciones terminadas. Ahora no tenemos prisa.

 

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