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Debate y molestia ante subtítulos puestos a la película “Roma” en España

El director comparó lo sucedido con que en México le pusieran subtítulos a las películas del español Pedro Almodóvar.

Debate y molestia ante subtítulos puestos a la película “Roma” en España | El Imparcial de Oaxaca

¿Un insulto, tentación colonizadora o estrategia comercial?

La decisión de Netflix, distribuidora de la película, de ponerle subtítulos en “español de España” a la película mexicana Roma de Alfonso Cuarón, generó estupor y sorpresa.

El propio director del filme expresó desde Nueva York, Estados Unidos, su enfado y desacuerdo con la iniciativa.

“Me parece muy ofensivo para el público español el que Roma la hayan subtitulado con español castellano”, señaló Cuarón.

“El color, la empatía, funciona sin los subtítulos. Me parece muy muy ridículo, parroquial e ignorante”, añadió.

El director comparó lo sucedido con que en México le pusieran subtítulos a las películas del español Pedro Almodóvar.

Estos son los 5 casos que más llamaron la atención de la adaptación que se proyecta en España.

1. Mirar por checar
En una de las escenas finales de Roma, que el pasado domingo obtuvo los Globos de Oro a mejor dirección y mejor película de habla no inglesa, la familia se dispone a disfrutar de un día en la playa.

Los niños le preguntan a la madre si se va a meter en el agua.

“No, mi amor, tengo que ir a checar las llantas del coche”, responde la mujer.

En los subtítulos en castellano se lee: “No, tengo que mirar las llantas”.

2. Tranquila por suave
Poco después en esa misma escena, los niños insisten en que quieren entrar en el agua. Pero la mamá no está convencida.

“Si está bien suave…”, dicen ellos en la versión original. A lo que la madre contesta: “No, no me importa, si se quieren quedar, esa es la regla”.

La adaptación al castellano dice: “Está tranquila”, y la madre sentencia: “No, no me importa. Si os queréis quedar, esa es la regla”.

3. Despedir por correr a alguien
Cleo, la empleada doméstica que protagoniza Roma, tiene una confidencia que hacerle a la madre de familia.

Después de decirle lo que le preocupa, la muchacha rompe a llorar y le pregunta “¿me va a correr?”.

Por si en España no se entiende, la productora lo cambió por un “¿me va a despedir?”.

4. Enfadarse por enojarse
En uno de los momentos en que los niños están comiendo acompañados por su abuela y con Cleo presente, uno de los pequeños cuenta una escena de violencia de la que fue testigo en la calle.

“Se enoja el soldado, se baja el soldado… y le disparó”, explica.

En el subtítulo, cambia ligeramente la estructura de la frase y desaparece el verbo enojarse: “El soldado se enfada, se baja y le dispara”.

5. Ganchitos por gansitos
En otra de las escenas, uno de los niños pide un “gansito”, que es un pastelito de chocolate en México.

El subtítulo en castellano lo rotula como “ganchito” que es como en España se conoce a un snack salado, con sabor a queso y de color anaranjado.

Estos son apenas algunos ejemplos de una larga lista en la que aparecen “ustedes” transformados en “vosotros”, la “mamá” destronada por la “madre” y “vengan” traducido como “venid”.

Opiniones encontradas
Este asunto se ha convertido en tema de debate en redes sociales, especialmente en España.

El escritor mexicano residente en Barcelona Jordi Soler escribió en Twitter: “En España Roma de @alfonsocuaron está subtitulada en español peninsular, lo cual es paternalista, ofensivo y profundamente provinciano”.

Su mensaje suscitó una larga cadena de comentarios, muchos de ellos en sintonía con la indignación de Soler.

Pero también hubo quienes dijeron no ver el problema en los subtítulos, ya sea porque los consideraron necesarios para entender la película o porque defendieron la libertad de cada uno de activarlos o no en la configuración de Netflix.

Lo que este último grupo de personas ignora es que la queja de Soler aludía a la proyección de la película en salas de cine, donde no se pueden desactivar los subtítulos apretando un botón.

Un debate necesario
Jorge F Hernández, escritor mexicano, doctor en Historia y articulista que ha vivido 10 años en España, considera que la “traducción” de Netflix es un ejemplo de arrogancia e imposición lingüística, además de “un insulto a una obra maestra como es Roma”.

Pero el autor extrae una lectura positiva de este revuelo.

“Lo bueno de todo esto”, le dice Hernández a BBC Mundo, “es que estamos hablando de algo que rara vez se aborda y quizá sirva para unirnos”.

Hernández se felicita por la reacción de muchos españoles que no entienden que una película en español (excepto los fragmentos hablados en mixteco) esté subtitulada…en español.

“Cuanto mejor nos entendamos todos los hispanohablantes, mejor nos va a ir frente a otros idiomas que no usan la eñe”.

 

 

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