Cientos de católicos viven el Fervor Guadalupano
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Cientos de católicos viven el Fervor Guadalupano

Salieron a las calles para realizar una peregrinación, en la que participaron infinidad de familias, quienes vistieron de Juan Diego a los niños y de Guadalupe a las niñas

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Desde la noche del 11 de diciembre en las capillas, iglesias y en algunas casas de esta ciudad, se vivió el fervor Guadalupano en el 488 aniversario de la aparición de la virgen de Guadalupe al indígena Juan Diego en el cerro del Tepeyac.

Durante varias tardes se realizaron las peregrinaciones que culminaban en la catedral, con la misa de 7 de la noche.

Este 12 de diciembre en varias partes de la ciudad se celebró a la Virgen de Guadalupe, y culminó con una peregrinación al medio día, en la que participaron infinidad de familias con sus hijos vistiendo como Juan Diego a los niños y de Guadalupe a las niñas.

En esta última peregrinación también participaron los trabajadores del Centro de Salud Urbano de esta ciudad, culminando en la catedral donde fueron recibidos por un sacerdote.

Como se recordará la historia de la aparición de Virgen de Guadalupe, se remonta al año de 1531, en el cerro de Tepeyac, hoy norte de la capital mexicana, la Virgen se le apareció al indígena Juan Diego Cuauhtlatoatzin, quien había sido bautizado al cristianismo por los franciscanos, y fue el 9 de diciembre de ese año, cuando él escuchó su nombre en el cantar de los pájaros, entonces se dirigió al sitio de dónde provenía la voz y allí se dio la primera aparición, la Virgen le expresó que deseaba la construcción de un templo en ese preciso lugar.

Obediente, Juan Diego fue a comunicarle al obispo Juan de Zumárraga, quien como autoridad católica no le creyó, por lo que la Virgen se apareció nuevamente y volvió a pedirle a Juan Diego que visitara al obispo, pero las palabras de la Virgen no fueron suficientes para vencer la incredulidad y la terquedad.

Por eso, tuvo que realizar tres milagros, primero curó al tío de Juan Diego, quien dicho sea de paso, fue canonizado por Juan Pablo II y hoy se le conoce como San Juan Diego; segundo, hizo brotar unas flores hermosas en pleno invierno.

Las flores fueron recogidas por San Juan Diego en su ayate, instrumento para la recolección de cosechas, y cuando se las enseñó al obispo, la imagen de la Virgen de Guadalupe estaba impresa allí, haciendo el tercer milagro el 12 de diciembre de 1531, fecha que cada año celebran los fieles católicos.

 

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