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Beatriz se ensañó con Zapotengo

A los habitantes de esta agencia de Pochutla se les acabó la calma el 1 de junio cuando la furia de la tormenta tropical se llevó prácticamente todo y sólo dejó escombros; los damnificados de esta pequeña comunidad dijeron sentirse abandonados pues el gobierno sólo se acuerda de ellos durante las campañas electorales y ahora que más los necesitan nadie les ha tendido la mano

San Pedro Pochutla, Oaxaca

Productores de papaya, coco y plátano de esta agencia municipal perdieron toda su producción. Una decena de hectáreas fueron arrastradas por el agua que llegó con la tormenta tropical Beatriz y a una semana de los hechos, ninguna autoridad ha llegado a levantar el censo para evaluar los daños.

Unas 200 familias conforman la agencia municipal de Zapotengo, mismas que lamentan el desdén del Gobierno. Apenas el miércoles, llegó la presidenta del DIF de Pochutla y les llevó unas 20 despensas, que son insuficientes para la cantidad de gente que habita esta comunidad.

El puente del arroyo Zapotengo se colapsó, ahora tienen que atravesar un río para salir o entrar a la población. En caso de que ocurra otra emergencia los habitantes no podrán abandonar la zona.

El lodo sigue en las viviendas. Los colchones tienen la huella del agua turbia y los electrodomésticos ya no sirven. Los niños están en riesgo por la contingencia de salud que pueda provocar el consumir agua contaminada y respirar el aire de la basura estancada.

“Toda la basura de Pochutla nos llegó porque cuando baja el agua, abren las aguas negras. Aparecieron animales muertos y plásticos”, narró Celerina Santiago, quien está realizando varias gestiones para que las autoridades atiendan las necesidades de la comunidad.

Zapotengo está a escasos 40 minutos de San Pedro Pochutla sobre la carretera federal 200, que se dirige a Huatulco, después del puente El Aguacate está la desviación para ingresar a esta comunidad, pero con la lluvia, el camino de terracería quedó prácticamente intransitable.

Los vecinos se organizaron y buscaron ayuda particular para abrir paso y caminar. No hay acceso de vehículos y aunque es un destino que está explotando el ecoturismo, ahora está abandonado.

La población afectada pide al gobierno que lleve programas para auxiliar a la población, exigen ayuda de las dependencias del Gobierno Estatal y Federal como la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas  (CDI), Secretaría de Desarrollo Social y Humano (Sedesoh), y a la Secretaría de Salud, entre otras.

Ante cualquier emergencia de salud, los hombres, mujeres y niños no tienen acceso ni a una pastilla de paracetamol porque la Casa de Salud está cerrada y desde el día en que llegaron las lluvias el personal se fue.

“Siempre los pobres somos los más afectados, no tenemos medicinas, recursos económicos ni alimentos y nuestros niños están presentando vómito y fiebre, tememos que su salud empeore”, evidenció, María Valencia Enríquez.

Algunas personas decidieron sacar a sus menores de Zapotengo, así como de los barrios Lagartija y Sacamalín y se los llevaron con sus familiares a Pochutla; otros siguen limpiando los estragos que dejó la tormenta tropical y cuidan sus pertenencias.

La autoridad de Pochutla y representantes de gobierno están ausentes.  “Sólo en campaña nos vienen a ver y ahora que necesitamos, a nadie le importa”, coincidieron los afectados.

Beatriz se llevó los cultivos

Alrededor del río de Zapotengo estaban los cultivos de plátano, coco, papaya y nopales, pero la furia de Beatriz se encargo de llevarse todo, ahora sólo contemplan su pérdida y se llevan la mano a la cabeza en señal de preocupación.

Entre los afectados está el señor Isaac Espino Vizarretea, quien comenta que perdió 3 mil cocos que ya estaban listos para ser transportados a Río Grande. Sus 3 hectáreas de plátano y papaya también se los llevó el agua, sólo quedaron algunas plantas en medio del lodo.

El 3 de mayo de 2014 sufrieron afectaciones por el mar de fondo, para recuperarse pidieron préstamos y volvieron a trabajar la tierra.

“¿Cómo le vamos a hacer?” se pregunta don Isaac al darse cuenta que el agua se llevó unos 500 platanares, 15 palmeras y varios papayales.

“Somos pequeños productores que apenas sacamos algo, para ir al día y mantener a nuestras familias” -Isaac Espino Vizarretea (habitante de Zapotengo)

A poco más de un kilómetro están 2 hectáreas que pertenecen a don Elpidio Vizarretea Blas. A lo lejos se contempla la escena desoladora donde las plantas quedaron bajo del agua.

“Cayó el diluvio”, se atrevió a decir el señor de 73 años, quien es nativo de Zapotengo y ha habitado la zona durante todo este tiempo.

Su vivienda de lámina y madera quedó destrozada. Fue a refugiarse en la casa de su hija que vive en una zona alta.

“No recuerdo tanta agua durante todo este tiempo; el río tiene su cauce y siempre agarraba por ese lado y ahora, se ensanchó demasiado. Nos acabó” -Elpidio Vizarretea (habitante de Zapotengo)

Este pueblo costeño está rodeado de una laguna y mar con el mismo nombre. Hace más de 6 años, Celerina Santiago y su familia impulsaron una ruta de ecoturismo que estaba funcionando pero con la lluvia asegura que será difícil recuperarla.

Con la mirada triste observa un restaurante que tiene vista al mar y que a causa de los destrozos está cerrado. El agua mojó las sillas, se llevó el paso para llegar a esta zona.

También aseguró que la población está en riesgo por la presencia de lagartos y cocodrilos que habitan en la laguna.

“Estamos olvidados, nadie ha llegado a vernos, sólo en campañas nos buscan para el voto, pero ahora, no tenemos ayuda pese a que necesitamos agua embotellada y víveres, ropa, entre otros”, dijo Celerina.

Casas y bienes perdidos

Familias enteras siguen trabajando para limpiar sus viviendas. Quieren volver a la normalidad después de las lluvias que causó de Beatriz el 1 y 2 de junio.

La gente de Zapotengo perdió sus electrodomésticos, pantallas, refrigeradores, planchas, entre otros.

María Valencia Enríquez forma parte del comité de padres de familia de la escuela primaria Benito Juárez y tenía bajo su resguardo pantallas e impresoras del plantel. Todo está lleno de lodo.

Su casa se inundó y el agua alcanzó una altura de 1.30 metros. “Nos salimos; uno de mis familiares se quedó y se subió en una silla para no ahogarse con el agua sucia”,  contó.

“Siempre los pobres somos los más afectados, no tenemos medicinas, recursos económicos ni alimentos y nuestros niños están presentando vómito y fiebre, tememos que su salud empeore” -María Valencia Enríquez (habitante de Zapotengo)
Lo mismo sucedió con Rodrigo Velásquez, sus pertenencias se mantienen bajo el lodo y a pesar de que realiza los trabajos de limpieza, le ha sido imposible el asear toda la vivienda.

La mayoría de la gente dejó sus trabajos de albañilería y pesca para reconstruir su pueblo, porque pese al riesgo que sufren ante la llegada de otro meteoro no abandonarán su tierra.

Luz María perdió 16 chivos y se los regaló a sus vecinos para cocinarlos y consumir la carne.

Las familias, están desesperadas, les urge apoyo para abrir el camino y para reconstruir el puente que atraviesa el río Zapotengo.

“Que nos vengan a ver, que nos tomen en cuenta, somos de Oaxaca, de la Costa”, clamaron.

Señores de avanzada edad recorren sus terrenos, no los quieren abandonar,  se organizan para la limpia, pero al mismo tiempo buscan la forma de reportar los daños con la autoridad. El agente municipal de esta demarcación,  Jaime Santos no ha estado presente con ellos y la autoridad de Pochutla no los contempla, aseguraron.

LOS DAÑOS

  • 1.30 mts nivel que alcanzó el agua
  • 200 Familias perjudicadas a causa de la tormenta

“Sólo en campaña nos vienen a ver y ahora que necesitamos, a nadie le importa”

 


LAS CARRETERAS, INTRANSITABLES

Las lluvias han destrozado las carreteras que conectan a Oaxaca con Puerto Escondido y Pochutla. Diariamente, los automovilistas esquivan las piedras, lodo y hoyancos que hay a lo largo del camino a causa de las intensas lluvias que provocó la tormenta tropical Beatriz.

En el tramo de la carretera 131, que va de Oaxaca a Puerto Escondido, a la altura de San Gabriel Mixtepec, los pobladores rellenan diariamente los baches gigantes que se han formado a cambio de una moneda.

Eduardo Jiménez, un conductor que transitaba por la zona, se detuvo y les dio 10 pesos a quienes tapaban los hoyancos. “Son muchos baches, todo el camino está muy mal, es una vía que se ve abandonada y con las lluvias se afecta todavía más”, señaló.

Al pasar el tramo, tuvo que disminuir la velocidad para evitar que los hoyos que se encuentran en la cinta asfáltica dañen los rines de su auto.

Este automovilista, al igual que otros, contó que desde el crucero conocido como El Vidrio hasta Juchatengo tuvo que esquivar los obstáculos que hay en el camino.

“La carretera de Puerto, que comunica a varios poblados está abandonada, no tiene inversión, al gobierno no le interesa tener un buen acceso para los pueblos, pese a que cientos de personas salen a trabajar o comercializan productos”, mencionó Iván Maldonado, prestador de servicios de Puerto Escondido.

Maldonado dijo que basta con observar la carretera para notar las deficiencias.  “Se supone que Puerto forma parte de la Ruta de la Fe, y del Café que impulsó el gobierno anterior, pero no hay infraestructura carretera acorde a las necesidades de los automovilistas”, señaló.

Los prestadores de servicios no dejan de mencionar la desigualdad entre los dos destinos turísticos más importantes de Oaxaca, porque mientras a Puerto Escondido lo abandonan y no le invierten, en Huatulco las vías de comunicación están en mejores condiciones.

En Puerto Escondido se encuentran playas muy concurridas por los turistas extranjeros, sin embargo, no hay inversión.

En la carretera 175 Oaxaca-Pochutla, a la altura de San José del Pacífico se presentan deslaves a consecuencia de las recientes lluvias. Aunque algunos derrumbes fueron retirados, hay lugares en donde se limita el paso a un carril por la presencia de piedras y lodo.

Al menos en cinco puntos hay señalamientos de precaución para los automovilistas, debido a las condiciones de la carretera.

“Hay algunos lugares en donde hay señalamientos y eso hace que uno conduzca con mayor precaución. La vía no está tan averiada pero por las lluvias se vuelve peligrosa y hay que tener mucho cuidado y conducir a una velocidad media”, expresó Omán Valdivieso, quien iba en su camioneta y se detuvo en San José del Pacífico.

El tramo de la carretera 175 que va de Pochutla a playas como Mazunte, Zipolite presenta algunas afectaciones. Por la temporada de lluvia podrían seguir dañándose.

La lluvia constante, la neblina y las malas condiciones de la carretera podrían generar accidentes.

Recuento de daños

  • Los pobladores tienen que caminar para salir de la ciudad.
  • Los plantíos fueron derribados por las lluvias y el viento.
  • Los aparatos quedaron inservibles.
  • Beatriz destruyó todo lo que estaba a su paso.
  • Por los caminos se observa la devastación.
  • La carretera que va de Pochutla a Puerto Escondido quedo devastada.
  • En la Sierra Sur los caminos quedaron dañados

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