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En Pochutla, joven sufre acoso laboral

Sus compañeras lo acosan laboralmente y es presa de agresión sicológica

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Dos trabajadoras de la tienda de ropa “Uniformes Tauri” de San Pedro Pochutla, negociación ubicada en el Mercado “El Calvario”, son acusadas de acoso laboral.

Rogelio Enríquez Juárez, conocido como “El Mocho”, dio a conocer que su sobrino Pedro Enríquez Juárez de 23 años de edad, son violentados sus derechos laborales y sujeto de agresiones sicológicas por parte de dos compañeras de trabajo que además de laborar en el lugar, son familiares directo de los dueños de la negociación.

Realizan convenio laboral

De acuerdo a un convenio laboral establecido ante un abogado en la que firman los involucrados, Bertha Concepción E. G., Felícitas Lourdes E. G y Pedro E.J. como empleados y los propietarios de “Uniformes Tauri”, Taurino E.G. y Guadalupe E.G.; exponen que en días pasados; Pedro ha sufrido agresiones que se pueden considerar como Mobbing.

Mobbing se define como un proceso en el que una persona o un grupo de personas ejercen una violencia psicológica de manera sistemática y de forma prolongada sobre otra persona o personas en el lugar de trabajo o como consecuencia del mismo trabajo con la finalidad de perjudicar o deteriorar su estatus profesional, personal o expulsarle de la organización y que estarían violentando sus derechos de trabajador.

Sufre agresión laboral por parte de sus compañeras de trabajo

Pedro sufre agresiones por parte de sus compañeras de trabajo; de acuerdo a Rogelio, tío de Pedro; sus supuestas agresoras Bertha Concepción y Felícitas Lourdes realizan comentarios constantes que perjudican psicológicamente y de manera laboral a su sobrino.

“Y se atreven no solo a tratar así a mi sobrino, sino a todo trabajador que entra a laborar, cuyo conocimiento se lo hizo ver mi sobrino al señor propietario, debido a que la señora propietaria Guadalupe solamente le da largas de poner en regla a sus hermanas y nunca termina haciéndolo”, explicó Rogelio.

Asimismo explicó que “a ella (señora Guadalupe) le roban autoridad como propietaria del establecimiento; mi sobrino, al ponerse en contacto con el señor propietario, quien estuvo de acuerdo en que un licenciado (abogado) ético le hiciera un convenio laboral, que dicho documento fuera firmado por las dos señoras agresoras y los dos seres propietarios”, manifestó el quejoso.

Clausulas y acuerdos

Cabe mencionar que el convenio laboral firmado por los involucrados contiene, entre sus cláusulas, que “por ningún motivo deberán de interferir en su trabajo que impidan su desempeño óptimo para llevar a cabo sus tareas, tales son como distraerlo”.

De igual manera se inscribe en el documento que no se lanzará ningún tipo de indirecta que esté relacionado con su estado emocional, familiar, social, cognitivo, apariencia laboral, color de piel, estatus social, pensamiento, etc.”

Y que “en caso de incurrir en alguna falta que esté relacionado su desempeño en el trabajo se le informara de inmediato a la persona que este encargada en el lugar para que directamente se le comente…”

Cabe mencionar que en su queja, Rogelio manifestó que la firma de Bertha Concepción, al parecer no corresponde a su original, ya que de manera verbal se lo dijo a su sobrino, “debido a que le teme a ser corrida por sus propios hermanos propietarios, ya que le hace robos fuertes”, finalizó.

Solo son empleadas, no son dueñas

El quejoso recalca que “el señor del negocio (Taurino) se ha portada a todo dar con los empleados; son esas mujeres las que se meten y mandan donde no les compete”, dijo y que recomienda “que ningún empleado se vaya a trabajar con esas mujeres porque lo peor de todo, ellas no son las dueñas”, manifestó.

Aclaro que las supuestas agresoras Bertha Concepción y Felícitas Lourdes “son simplemente empleadas y una de ellas es profesora, donde está su ética”, declaró.