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Arte y Cultura

Propiedad intelectual, desprotegida en la legislación

Para la antropóloga María del Carmen Castillo, el derecho a la propiedad intelectual del siglo XX no está preparado para cubrir las nuevas necesidades de la propiedad intelectual.
por Lisbeth Mejía

Para la antropóloga María del Carmen Castillo, el derecho a la propiedad intelectual del siglo XX no está preparado para cubrir las nuevas necesidades de la propiedad intelectual. Particularmente, agrega, carece de solución a las necesidades y expectativas de las comunidades indígenas del mundo.

"Esto se debe a que en el siglo XX el derecho a la propiedad intelectual sólo puso énfasis en la protección de elementos estáticos, la duración limitada, la fijación y la consideración sólo de autores individuales y no colectivos", explica.

Basada en ello, la especialista señala que existe un gran problema. Esto, al creer que los pueblos son estáticos.

Sin embargo, se trata de sociedades dinámicas cuyos patrones, diseños textiles, de interpretación y de estar en el mundo van cambiando, y por lo cual el derecho de la propiedad intelectual no se ajusta a tales factores.

Asimismo, pone en desventaja a los pueblos indígenas, como en el caso de nuestro país:

"¿Qué pasa con un Estado, como el mexicano, que no reconoce a los pueblos indígenas como sujetos de derecho?", se pregunta.

María del Carmen Castillo es una antropóloga cuya relación con los casos de plagio en Oaxaca se dio a partir de su cercanía con Santa María Tlahuitoltepec, una de las comunidades cuyo diseño fue plagiado por la diseñadora francesa Isabel Marant.

Asimismo, ha conocido y reflexionado sobre los casos de San Antonino Castillo Velasco (cuya blusa fue plagiada por la marca Rapsodia) y de San Juan Bautista Tlacoatzintepec (de la que se dio a conocer cuando se habló del plagio hecho por una empresa española, Intropia).

Durante su ponencia, la antropóloga invitó a preguntarse sobre lo que se hace desde nuestras instituciones. Esto, a fin de exponer la historia de cómo se han desarrollado ciertas colaboraciones y trabajos que involucran a los pueblos, como en el caso del INAH, que hace años colaboró con la empresa Pineda Covalín, una de las que ha sido cuestionada por "inspirarse" en los textiles del país para sus colecciones.