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CFMAB, por nuevos públicos e impulso al talento emergente

Difundir más su colección es otro de los propósitos del recinto que en 21 años ha impulsado, difundido e investigado la fotografía

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Oaxaca de Juárez, Oaxaca

En los años 70, Francisco Toledo impulsa la creación de la Casa de la Cultura de Juchitán. El proyecto hace que el artista desarrolle otra de sus facetas, la del coleccionista. Con gráfica, libros, fotografías y otros objetos, surgen varios de sus proyectos, uno de ellos y el que aún le sobrevive como propio es el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo (CFMAB).

Fundado en septiembre de 1996, el centro ha impulsado, difundido y promovido la fotografía en Oaxaca, además de investigarla y ser partícipe en la conformación de un mercado en el que se comercialice como la gráfica y la pintura.

A más de dos décadas de su fundación, el CFMAB ha atestiguado los cambios tecnológicos y la inclinación por lo digital, pero también el regreso a lo analógico y la nostalgia por los procesos “artesanales” de la fotografía, señala su directora, Adriana Chávez.

En septiembre, el recinto cumplió 21 años de vida y rumbo al cuarto de siglo se plantea varios objetivos, algunos de los cuales ha comenzado a trabajar, como la captación de nuevos públicos a través de ciclos de cine, talleres, expo-ventas, y actividades paralelas que permitan abrir más el centro a otros visitantes, como jóvenes punks que a través de una exposición y un tianguis cultural conocieron el recinto.

“Que las personas sepan que aunque es un espacio museístico no es tan solemne, que podemos perderle la solemnidad al espacio y más bien tener una relación con las piezas, vivir el espacio”, indica Adriana. Y es que al estar en lo que fuera la casa de Francisco Toledo, ese era el objetivo, que la sociedad accediera a ella.

El impulso a los talentos emergentes de Oaxaca es otro de sus propósitos que en noviembre próximo se concreta a través de las muestras de dos fotógrafos serranos: Jorge Luis Santiago y Baldomero Robles.

El centro carece de la estructura técnica para las piezas que se exhiben, con aparatos para regular la temperatura y otros factores, por lo que las muestras son siempre temporales. No obstante, ello ha permitido una oferta constante de series para conocer la colección del recinto (que consta de más de 90 mil imágenes) o las que se realizan en colaboración con otros artistas y que dialogan con expresiones artísticas varias.

Para sus 25 años, el recinto busca la edición de un libro; mientras, a través del programa Colección en Vivo, se reestructura su página web para difundir parte de la colección.

 

La creación de un mercado

La directora del CFMAB considera que el mercado de la fotografía aún se está gestando, pese a que en Oaxaca se compra mucho arte, sólo que es más notorio en las artes plásticas. Está constando abrir ese mercado, expresa, pues es algo que perciben a través de la tienda del CFMAB (que lleva dos años), donde se vende pocas piezas.

Y ello, piensa Chávez, se debe quizá a que los coleccionistas buscan piezas únicas o tirajes uy reducidos.

“Está costando un poco, pero creo que se va a lograr”, confió.

Sin embargo, explica que la producción de fotografía en el estado es bastante, por lo que incluso han surgido otros espacios independientes como la galería Resplandor, Córdoba Lab+Galería y Tingladography, donde se exploran propuestas y fusiones con otras artes.

 

Un proyecto integral

Al ser un proyecto impulsado por Toledo, el CFMAB se relaciona con otros como el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (donde se alberga su biblioteca de fotografía) y el Centro de las Artes de San Agustín (con el que colabora en actividades y proyectos varios, como el de Colección en Vivo).

Asimismo, es un espacio que no sólo muestra la fotografía, sino impulsa su creación, la capacitación por medio de talleres y un diplomado (Colección en vivo), el involucramiento de infantes, la investigación y la creación de un mercado para la imagen.

Por ser una iniciativa privada, también ha sorteado la carencia de recursos, pero que logra desarrollar varios proyectos de calidad con donaciones, alianzas, becas y otros recursos con que también apoya la asociación Amigos del IAGO y del CFMAB.

Y ello, expresa Adriana, los hace ser más creativos y no depender de un recurso.

El año pasado, durante el aniversario 20, su fundador decía que el centro ha ayudado para la formación de los profesionales de la imagen y que se trataba de “una de las instituciones en toda la República que tiene todavía energías para hacer propuestas y va a seguir”.

Toledo añadía que el Centro Fotográfico es un espacio de encuentro, de estudios, de referencia en la cultura en Oaxaca, y algo que la gente con los medios debería hacer: ayudar a que la sociedad tenga centros donde se aprenda y la juventud se aleje de la violencia.

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