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BS, una biblioteca para la recreación en Oaxaca

La próxima semana abre una nueva sede en el espacio conocido como Ciudad de los Archivos, en Santa Lucía del Camino

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Oaxaca de Juárez, Oaxaca

  • Lejos de asociar la lectura con lo académico, la iniciativa busca acercar e incorporar los libros de una forma lúdica

En la actualidad, las bibliotecas tienen mucha competencia. Ante ello, han de convertirse en un centro cultural atento a las necesidades y preocupaciones de la sociedad. Una biblioteca, señala Freddy Aguilar, “tiene que ofrecer respuestas o propuestas para esa problemática de la sociedad” y no ser como las tradicionales que sólo tiene colecciones de libros, en las que hay una barrera entre acervo y los lectores o un bibliotecario que se sienta a esperar al público.

“Ahorita no es posible desarrollar esa actitud, sino tenemos que seguir adelante, conquistar lectores”, agrega el director de la BS Biblioteca Infantil de Oaxaca, una inaugurada hace 10 años en el barrio de Xochimilco, en la ciudad de Oaxaca y que próximamente abrirá una nueva sede, en el complejo conocido como Ciudad de los Archivos, en el Parque Las Canteras (Santa Lucía del Camino).

Con una biblioteca especializada en este público y que en más de una década ha ampliado su impacto a otros grupos poblacionales, Aguilar considera que entre los objetivos está el que infantes, adolescentes y demás grupos se acostumbren a ser más críticos y sepan que hay buenas bibliotecas, buenos libros y buenos servicios, pues las referencias que ha habido son de bibliotecas en precariedad y abandono, a las que incluso ya se habían acostumbrado.

Asimismo, que infantes y jóvenes incorporen la lectura a su vida diaria, no sólo en la escuela, sino para sus momentos de recreación.

“Que una biblioteca funcione no sólo para ir a hacer la tarea, sino que haya algo más que ofrecer porque eso es lo que muchas de las bibliotecas públicas tenían acostumbrados a los lectores”, reitera.

Freddy Aguilar explica que en 10 años, la BS, uno de los proyectos de la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca (FAHHO) cuenta con varias sedes y colaboraciones y que en próximos días se abre un nuevo espacio (en el Parque Las Canteras).

La BS, en su sede principal del barrio de Xochimilco, surge como un centro bibliográfico y recreativo destinado para ofrecer sus servicios gratuitamente a niños y adolescentes, se explica en la página de la misma. Además de que por medio de materiales, actividades y servicios “viene a subsanar la carencia de estos servicios en Oaxaca y se convierte así en un factor compensador frente a las diferencias socio-económicas, que adquiere una gran importancia para aportar los recursos culturales de los que carece el entorno”.

Del origen, sus actividades y demás aspectos, Freddy Aguilar comparte los detalles.

¿Cómo surge la BS?

El proyecto de la Biblioteca Infantil data de hace 20 años, cuando la doctora María Isabel Grañén Porrúa (presidenta de la FAHHO) coincide laboralmente con Freddy Aguilar, gracias a los proyectos del artista plástico y promotor cultural Francisco Toledo.

“Nos hicimos amigos y soñábamos con la idea de generar proyectos de bibliotecas, pero para niños, porque como que no hay bibliotecas específicamente dirigidas tanto en sus colecciones como en sus servicios, actividades y propuestas, para niños”, refiere quien piensa que por lo general la primera experiencia de los niños ha sido con la lectura, con la escuela, y que la ligan mucho a la obligación escolar.

La idea era que una primera experiencia tenía que ser un poco más relajada, sobre todo con los libros, de los niños con los libros, señala. Y aunque cree que está bien que la escuela involucre la lectura en las actividades propias del currículo, ésta tiene que estar enfocada en la diversión y la relación con la familia, involucrando siempre a los padres.

“De modo que lo que se realiza aquí, en la biblioteca para niños se replique en las casas”, detalla, pues son los tutores aliados formidables en el fomento a la lectura, además de que “es muy bueno que los niños relacionen la lectura con el olor del papá, el calor de la mamá… ese ambiente familiar de afectos funciona muy bien cuando se trata de traerlos a la lectura.

¿Una “S”?

Sobre la construcción, que da razón al nombre, Freddy recuerda que lo que se buscó fue salvar la mayor cantidad de árboles posibles en el predio ubicado en la calle José López Alavez 1342. “Fue así como la construcción fue zigzagueando para resguardar los árboles y coincidentemente se construyó una letra ‘S’”.

Originalmente, el proyecto estaba planeado para un terreno que tiene don Alfredo Harp en San Felipe, comenta, sin embargo, se decidió trasladarlo al barrio de Xochimilco, al estar muy cerca del centro de la ciudad y por la comunicación con otras partes de la ciudad y municipios conurbados.

La biblioteca se inauguró el 3 de marzo de 2007, “como regalo de mis 40 años”, comentaba hace unos meses María Isabel Grañén Porrúa. En esa misma entrevista, señalaba que la “S” era “por Santiago y porque le pedí al arquitecto que no tirara ningún árbol”, que dio como resultado un inmueble con esa forma.

Al abrirse, la biblioteca empezó con poco personal y el encargado de seleccionar el acervo fue el mismo director. Se empezó con 5 mil volúmenes, conseguidos principalmente con editoriales mexicanas. “Ahorita llevamos cuatro veces más esa cantidad”, cuenta Aguilar.

Una bebeteca

Originalmente, la biblioteca fue ideada para niños, a quienes normalmente se piensa como personas de cinco a 12 años de edad, comenta el director. Sin embargo, se percataron de la exclusión de adolescentes y los bebés, ambas poblaciones sensibles y que requieren de atención. Por ello es que dos años después de abrirse el recinto surge la bebeteca, enfocada a menores de cero a cinco años.

“Pero si los bebés no saben leer, ¿cuál es la razón?”, se pregunta Aguilar y se responde que es la misma razón por la que una mamá le habla a su bebé aunque éste no entienda qué le está diciendo.

“Y eso en cuanto a la lógica, pero en cuanto a la sensibilidad, el niño va captando ese lenguaje, los tonos de la voz, el afecto con que le hablan sus padres y va traduciendo esas palabras; es el primer lenguaje que entienden los niños, las entonaciones de los padres, el rostro de sus padres lo van leyendo”.

Asimismo, que es importante que estos menores entren en contacto con los libros (desde aquellos que son de peluche, que se pueden morder y demás).

La idea, agrega, es también involucrar a los padres en este proceso de acercar a los infantes a la lectura y no se piense que es responsabilidad de los bibliotecarios o docentes. Además de que “en la medida en que los padres se involucran, es terreno ganado”.

Y es que aunque los padres quieran que sus hijos lean, pero ellos como adultos no lo hacen, estos acercamientos a los libros sirven para ambos.

Además de libros, la bebeteca ofrece sesiones en que se involucran padres y bebés para la escucha y aprendizaje de arrullos, canciones y narraciones cortas.

Los libros para niños en México

Como alguien cercano a la literatura y libros para niños, Freddy Aguilar refiere la existencia de un parte aguas en la cuestión de libros para niños en México, a partir de la colección “A la orilla del viento”, que publica desde ese tiempo el Fondo de Cultura Económica.

Y que si no existieran editoriales como esa, no tendría razón de existir la biblioteca, pues aunque es posible traer libros de otros países, es todavía un poco complicado. Sin embargo, el acervo se ha logrado nutrir de libros importados, gracias a empresas que si bien no publican, distribuyen este tipo de materiales.

La BS se aproxima al público adolescente, por medio de libros y actividades recreativas para ese grupo, así como a jóvenes y adultos, sectores que involucra en diversas áreas.

“No nos podemos limitar a ser sólo para niños, aunque esa sea nuestra misión fundamental”, refiere Aguilar sobre las actividades y acervos.

Otros espacios y actividades

Además de la bebeteca, la BS cuenta con una ludoteca, una sala de cómputo con conexión a internet para acceder a enciclopedias en línea, a sitios de la red para niños y juegos didácticos. Asimismo, un área de exposiciones donde también se imparten talleres; un auditorio para 70 personas en el que hay funciones de cine, de teatro, de títeres, de cuentacuentos, de danza y conciertos.

Cuenta también con una biblioteca para ciegos y débiles visuales, denominada Jorge Luis Borges y que surge en el año 1996, por iniciativa del artista Francisco Toledo, aunque ahora está en custodia de la BS.

Red de bibliotecas BS y colaboraciones

En sus 10 años, la Biblioteca BS ha logrado extender sus acciones a través de una red que comprende tres sedes más: la BS el Centro Cultural San Pablo, la BS Ferrocarril (ubicada en la antigua Estación del Ferrocarril) y la Biblioteca Infantil y Juvenil Casa de la Cacica (en el municipio de San Pedro y San pablo Teposcolula).

No obstante, cuenta con dos camiones que se denomina bibliotecas móviles y por medio de los cuales se cubren 28 comunidades conurbadas de la ciudad de Oaxaca. En ellas, además de llevar libros, se ofrecen talleres, proyecciones de cine, recitales, lecturas y otras actividades.

Aunado a ello, colabora con otros proyectos que considera bibliotecas amigas de la BS, como la biblioteca pública “El gran cocodrilo” (llamada así en alusión al poeta mexicano Efraín Huerta y que se ubica en el fraccionamiento Montoya), entre otros proyectos como “El diablo de los libros circula por la Central de Abasto” (en colaboración con El Balcón) y la Biblioteca El Rosario (ubicada en Santa Catarina Minas).

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