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Arte y Cultura

Ilustradores van contra estereotipos

Isela Xospa, Gilberto Delgado, Filogonio Naxin y Luis David Kanul relatan sus experiencias en el ramo editorial, en donde han notado la carencia de temas y elementos acordes con las necesidades de comunidades originarias

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Además de que existe poco material en lenguas originarias, la ilustradora Isela Xospa (Milpa Alta, Ciudad de México) se enfrentó al reto de crear personajes que combatieran a los estereotipos asignados a las personas de origen indígena. “Es común encontrar, en libros, imágenes que no representan dignamente al indígena”, relató ayer la también fundadora de Ediciones Xospa Tronik. En general, dijo, hay una estereotipación y esta se observa en películas, telenovelas y en caricaturas.

De ahí que entre sus estrategias la profesional de raíz náhuatl desarrollara personajes y estilos que combatieran tales estereotipos, en especial cuando los materiales son para la niñez y se requiere que sean atractivos para este sector.

Este martes, la ilustradora formó parte de un diálogo en la 39 Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil (FILIJ), en Ciudad de México. Como ella, otros ilustradores de raíces indígenas compartieron sus experiencias en la creación de ilustraciones para libros y publicaciones en lenguas originarias.

ISELA XOSPA

En el caso de Xospa, su intervención se enfocó en las necesidades que notó en el ramo editorial y en su ámbito personal. Mismas que la llevaron a desarrollar personajes como Teutli, uno con el que todos los niños de Milpa Alta se identificaran y se vieran reflejados. Además de retomar aspectos de una comunidad donde se está perdiendo el idioma náhuatl.

Su proyecto gráfico-editorial está basado en la cultura de Milpa Alta, del que empezó a ilustrar los oficios, los cerros y lo que recordaba de su comunidad. “Ese trabajo me llevó a la lengua, a retomarla, a entenderla, a querer aprenderla y a darme cuenta que no habían libros en esa lengua, en la variante de Milpa Alta, sobre todo para niños, ilustrados, ni con historias ni personajes de Milpa Alta”, explicó.

GILBERTO DELGADO

Gilberto Delgado, de Santa María Tlahuitoltepec, Oaxaca, es un artista plástico que también narró sus experiencias en el mundo editorial, y al que ha llevado las constantes de su labor en serigrafía, pintura, cerámica, grabado en metal, entre otras. Elementos culturales occidentales y mixes, que retoman temas como música, la naturaleza y la tradición oral, así como los símbolos de su comunidad son los que incluye en sus ilustraciones.

Su primer acercamiento con el arte fue con la música, después en artes visuales, comentó el autor cuyas colaboraciones para cuentos han sido para: Hoichi el desorejado (basado en un cuento japonés) y El caballo y el cangrejo. El primero no tiene traducción al español, sino que está en mixe (y otros seis idiomas), como una forma en que niños y jóvenes lean los cuentos en sus propias lenguas, sin que se recurra a la traducción en español. Asimismo, está hecho en colaboración con la Biblioteca de Investigación Juan de Córdova.

“Para mí fue un reto, tuve que batallar un poco porque estoy acostumbrado a desarrollar mis propias imágenes, pero no basado en algún texto”.

El otro cuento para el que colaboró es El caballo y el cangrejo, de San Mateo del Mar. Es un cuento corto basado en la tradición oral de esa comunidad del Istmo de Tehuantepec.

FILOGONIO NAXIN

Filogonio Naxin, también del estado Oaxaca (de Mazatlán Villa de Flores), habló de su trabajo, que se ha publicado en materiales como Arte y memoria indígena de México, asimismo, en la revista Cultura Urbana de la Universidad Autónoma de Ciudad de México.

Para él, su primera lengua es el mazateco, la segunda son las líneas y los colores, y la tercera es el español. En el foro, recordó que se inició en las artes a partir de su experiencia escolar de la niñez, en donde al no comprender lo que le decían en español se ponía a dibujar sus cuadernos y libros, como fingiendo que estudiaba.

Asimismo, dijo que al crecer quería mostrar las historias y las maneras de pensar de su comunidad, y no ser visto desde una postura folclorista.

“Hemos resistido 500 año. Estamos vivos y podemos mostrarle a la sociedad que podemos hacer lo que los demás”, externó.
Para Filogonio, el enfoque ha sido ilustrar libros indígenas, pues desde su perspectiva en el país no ha habido ilustradores indígenas. Además de que cuando personas de estos orígenes incursionan en ello se cree que van a pintar paisajes de su pueblo o ideas tendiente a lo folclórico. Ilustrar, pero que también sea bilingüe, para que quienes no entiendan la lengua puedan leer las historias de los pueblos originarios”.

“EL PÁJARO TOJ”

“El Pájaro Toj” (Campeche), quien desde su niñez estuvo en contacto con la literatura y la lectura, refirió que “quienes ilustramos tenemos que estar en contacto con los niños”, de tal manera que se comprenda y reconozcan sus necesidades. Al hablar sobre varias problemáticas ambientales y de identidad que se viven en su estado, consideró que escritores, editores, gestores, mediadores de salas de lectura, ilustradores, entre otros, pueden “generar un ejército de salvadores de nuestra sociedad. Si el gobierno no lo hace, nosotros tenemos (que hacer) eso”.