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Salman Rushdie: “Mis esperanzas en el Nobel están diluidas”

El novelista y ensayista indio-británico señala que el premio se ha volcado sobe la excentricidad, pues “nada más hay que pensar a quién se lo han dado”

Salman Rushdie: “Mis esperanzas en el Nobel están diluidas” | El Imparcial de Oaxaca

Salman Rushdie parece tener más ganas por vivir el “festival de Día de muertos” en Oaxaca que por recibir el Premio Nobel de literatura. El galardón no le quita el sueño al autor de Hijos de la medianoche, quien lo dice con un tono y unas palabras que dan pie a la resignación o incluso al menosprecio.

“Mis esperanzas (en el premio) están cada vez más diluidas, y este (galardón) se vuelve cada vez más excéntrico. Nada más hay que pensar a quién se lo han dado”, señala el novelista indio-británico que hace dos décadas, en 1999, llamaba a Peter Handke (Nobel 2019), entonces candidato al premio, como contendiente al “Imbécil internacional del año”. Esta opinión de Rushdie resurgía en la reciente entrega del galardón.

Las palabras, los gestos y la sonrisa que acompañan a esa mirada profunda tras los lentes envuelven a un escritor que, como la peculiaridad mexicana, convive con la idea de la muerte. En especial cuando su escritura está marcada la fatwa (la condena a muerte que recibió hace 30 años, el 14 de febrero de 1989 por su obra Los versos satánicos, de parte del ayatola Jomeini).

Hace 21 años que Salman Rushdie visitó Oaxaca. Pero estar de vuelta en esta parte de México le hace sentirse muy feliz y recordar su contacto con el artista Francisco Toledo, con quien lamenta no haber renovado la relación.

Rushdie es el invitado para la cátedra Aura Estrada, del mismo premio que se entregó este domingo en el cierre de la Feria Internacional del Libro de Oaxaca. Previo a su participación, el escritor contesta algunas preguntas de la prensa e incluso accede a las peticiones de fotografías o firma de alguno de sus libros.

En la mesa le acompañan Francisco Goldman, creador junto a la escritora Gabriela Jáuregui del Premio Internacional Aura Estrada, en honor a la fallecida escritora mexicana que el propio Salman conoció.

Rushdie habla de la migración, de Trump, de su más reciente novela, una versión del Quijote de Cervantes, solo que actualizada y en un nuevo contexto, también, con otra personalidad. “Cualquiera que se considere un escritor serio tendría que interesarse en Cervantes, es uno de los padres de la novela, finalmente”, subraya.

Entre turno y turno, alguien le pregunta cuál es su filosofía de vida. El autor, que sigue los cuestionamientos con una traducción, responde asombrado: “Oh, ¿cuál es mi filosofía de vida?”. Ríe y agrega que esa es “continuar viviendo”. Pero también aprovecha para extender su comentario.

“Hay una historia muy graciosa sobre el cineasta Woody Allen, a quien le preguntaban si le gustaría seguir viviendo o perpetuar su vida a través de su obra y él decía que no, que prefería vivir en su apartamento. Esa es su filosofía de vida”.

Cuando le preguntan sobre sus intereses en la literatura mexicana, Rushdie responde que hay varios escritores, pero entre estos figura Carlos Fuentes (uno de los mexicanos que en otra ocasión describiría como una especie de tío, al verse a él mismo como un autor de otra generación más joven que la del autor de Aura).

Solo cuando alguien le interroga sobre escritoras, mujeres como en torno a quienes se plantea la visibilidad y reflexión en esta fiesta literaria, el autor de Dos años, ocho meses y veintiocho noches se refiere a ellas. No mexicanas, pero sí de otros países. Antes de responder, aclara que si tuviera que elegir solo una, sería Virginia Woolf. Luego añade que hay más, por ejemplo, Clarice Lispector y Toni Morrison.

Hace un par de años, Rushdie publicó La decadencia de Nerón Golden, y en torno a la temática del libro, ya había comentado algunos aspectos sobre Estados Unidos, la migración y los ataques terroristas.

Donald Trump emerge en la respuesta que se plantea sobre este libro. Aunque aclara que no se le hace un personaje interesante. “Es nada más una persona que tiene episodios para tratar de serlo. Él no es para mí. Quería más bien escribir sobre algo de América, que es más interesante si uno lo recorre. Es mucho más interesante de lo que Donald Trump podría resultar, y de eso quería escribir”.

Además, ahonda, quería hablar sobre la migración porque la mayoría de los personajes de su novela son de la cultura india, provienen del mismo país que él, India. “Y quería entender cómo es la vida de estas personas que vienen de otro lugar y vive en América”.

Pero hablar sobre migración, apunta, puede estar un tanto sesgado, al ser él un inmigrante que salió de India para trasladarse a Reino Unido y de ahí llegó a Estados Unidos. No obstante, reconoce las implicaciones y beneficios de los movimientos migratorios o el contacto entre culturas.

Si vemos la literatura actual, explica Rushdie, es posible notar que esta ha sido enriquecida por todos los migrantes y las historias que traen, así como las maneras en que narran estas creaciones de sus lugares de origen, y eso enriquece la creación en otras latitudes o países como Estados Unidos.

“La migración ha creado el mundo moderno porque en cada ciudad podemos ver cómo la inmigración ha nutrido a la población, y esa es la realidad. No vivimos aislados ni en una cajita, sino que en cada caja hay más diversidad. Y eso no va a cambiar, entonces más vale que nos acostumbremos”.

Pero la migración es también un tema que reflexiona como una problemática actual que ha llevado a millones de personas a dejar sus lugares de origen, con cifras que incluso piensa muy altas si se comparan los flujos del último sigo con todos los que le anteceden. También, con una acompañada de expresiones racistas o discriminatorias hacia quienes ingresan a sus países.

“A muchas personas no les gusta justamente porque son racistas, porque son nacionalistas, y esto es el origen de muchos problemas. Pero la migración seguirá siendo la realidad del mundo”, refiere el autor de La encantadora de Florencia.

 

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