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La migración pone el acento al premio Aura Estrada

La mexicana Natalia Trigo recibirá el galardón en la clausura de la FIL Oaxaca, programa al que se suma el escritor indio-británico Salman Rushdie en la cátedra homónima.

La migración pone el acento al premio Aura Estrada | El Imparcial de Oaxaca

Es probable que cambie de título, pero Marfa, como se titula el aún proyecto de la mexicana Natalia Trigo se mantendrá con la propuesta que le dio origen, la misma que la hizo ganar la sexta edición del Premio Internacional de Literatura Aura Estrada. La migración es el eje de la novela que la autora radicada en Houston, Texas, compartirá próximamente. Por ahora, habla de la inquietud que la llevó a escribirla y que retoma su nombre de un pueblo de Texas, el estado al que Natalia llegó para estudiar el doctorado en escritura creativa.

“Vivo en Houston y me ha tocado interactuar con múltiples culturas y etnias, pero también sentir mucho más fuerte la tensión racial de clase e identitaria que se vive en Estados Unidos, pero que se sigue experimentando de manera muy fuerte entre comunidades hispanas”, apunta la autora que recibeeste domingo el galardón en el cierre de la Feria Internacional del Libro de Oaxaca.

Trigo (Puebla, 1990) se identifica con esas poblaciones en las que observa tal circunstancia. Aunque aclara que se siente en una situación privilegiada, pues entró al país con documentos y bajo circunstancias distintas a las que han orillado a millones de migrantes a dejar sus países de origen.

Ella piensa su proyecto como una exploración antecedida por una investigación sobre textos migratorios y textos fronterizos, pero en la que siempre notaba una carencia. “Me daba cuenta de que siempre quedaba una especie de hueco, aunque se ha escrito mucho en América Latina de la migración y es un tema que siempre está presente”.

En Marfa, Natalia tiene la intención de hablar sobre migración desde otro sitio y perspectiva, sin tener que emplear “una y otra vez la palabra migrante, sin tener que usar una y otra vez la palabra muro, y una y otra vez la palabra Trump”. También, que le permitiera hablar desde la intimidad de los personajes y de las personas que lo viven, a sabiendas de que las circunstancias migratorias son muy distintas.
El experimento resultó en algo maravilloso, pues contempla la mirada al cuerpo femenino, “sobre todo de lo que significa ser mujer y migrante, pues no todas vivimos esa experiencia de la misma manera”.

Natalia es la sexta ganadora delPremio Internacional de Literatura Aura Estradaque se creó tras la muerte de la escritora mexicana Aura Estrada Curiel (México, 1977-2007), en lo que Francisco Goldman (viudo de Aura) ha calificado como el momento “más oscuro” de su vida, y cuya existencia lo salvó de ahogarse en la tristeza.

“Me parece muy lindo que un momento muy oscuro como lo fue para Francisco Goldman, para Gabi (Jáuregui) y para otros que conocieron a Aura, dé espacio para que haya otras voces de mujeres jóvenes que puedan expresarse y que puedan contar historias”, expresa la ganadora que se suma a un grupo en el que también está la boliviana Liliana Colanzi o la mexicana Verónica Gerber.

La escritora Gabriela Jáuregui, integrante del jurado y presidenta del premio, recuerda que el premio nació como la posibilidad de que la voz y el legado de Aura se mantuvieran.

“Habían grandes textos y el de Natalia era realmente sobresaliente”, señala sobre el premio que se entrega después de la cátedra homónima que impartirá el escritor indio-británico Salman Rushdie.

¿Existe el “otro boom latinoamericano” femenino?

Hace un par de años, una de las ganadoras de premio, Liliana Colanzi, figuraba en el llamado boom latinoamericano femenino, por su presencia en listas que hablan de lo mejor en la literatura o por obtener varios premios en el rubro. ¿Es que en realidad existe ese boom o es que apenas se está volteando a ver lo que escriben las autoras? “Yo creo que es lo segundo que acabas de decir”, responde Gabriela Jáuregui a la pregunta.

“¿Mujeres latinoamericanas escribiendo? En México están NellieCapobello (México, 1900-1986), Josefina Vicens (1911-1988), Elena Garro (1916-1998). Durante mucho tiempo fueron mujeres que no estudiamos; desgraciadamente, cuando me ponían a leer cosas leía al esposo de Elena Garro, como ahora nos gusta llamarle a Octavio Paz, porque por mucho tiempo Garro fue la loca, por decir un ejemplo entre mil. Rosario Castellanos, ahora hasta hay una hermosa película sobre su vida. En fin, son cosas que ya estaban, no es que no hubiera antes escritoras, simplemente habían sido oscurecidas, olvidadas o eliminas del canon por muchas razones. Ahora, alegremente se han recuperado esos libros, textos, escritoras y voces. Y al mismo tiempo hay más conciencia de decir que ahorita, vivas, hay un montón, y que hay que invitarlas, publicarlas. Por un lado, es una voluntad política y activista. Por otro, incluso se ha vuelto un tema de márquetin”.

 

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