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Arte y Cultura

El Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo sigue como le hubiera gustado a Toledo

El recinto cumple 23 años de su fundación y celebra con dos exposiciones de autores sugeridos por el fallecido artista: Xavi Bou y Pablo López Luz

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La muerte de Francisco Toledo ha dejado un vacío entre sus colaboradores de los recintos que creó, como ocurre en el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo (CFMAB). “Estamos muy tristes por la partida del maestro Toledo”, reconoce la directora del mismo, Adriana Chávez. En el patio de la que fuera casa del autor y que desde hace varios años sirve como un sitio para la promoción de la fotografía, Adriana refiere que aunque Toledo no está físicamente, “sigue en las instituciones que fundó” y que “mientras sigamos teniendo con vida estos espacios, él va a continuar con nosotros”.

El CFMAB cumple 23 años de su fundación este 17 de septiembre. Su misión, recuerda Chávez, fue y sigue siendo la propuesta por Toledo para todos sus recintos: “acercar el arte a todos quienes quizá no podíamos viajar para ver otras exposiciones en el país o conocer otros autores”. De ahí que a sus más de dos décadas el CFMAB siga “trabajando como si él estuviera de manera física”.

“Es lo que él quisiera, que todo siguiera con normalidad y promoviendo la fotografía nacional y local”, añade Adriana.

Para su aniversario, el CFMAB abrió recientemente dos exposiciones: una del español Xavi Bou (Ornitografías) y otra de Pablo López Luz (Frontera). “Esas exposiciones son especiales porque son de las sugerencias que él nos hizo muy puntual. Hace un año recibí unas imágenes por WhatsApp y eran fotografías de Xavi Bou que él vio en unas revistas y quería que se expusieran, que todos pudiéramos ver el trabajo de Xavi. Un año después es que tenemos a Xavi con nosotros. De la misma manera con Pablo López Luz, el maestro pidió que me enviaran su libro más reciente, Frontera, para ver la posibilidad de invitarlo a exponer, sólo que nos tardamos un poco. Lo teníamos planeado para estas fechas, pero lamentablemente el maestro ya no pudo verlas”.

Las exposiciones estarán abiertas al público hasta el 13 de noviembre. Tras ellas el CFMAB cerrará su año con una retrospectiva de Alberto Ibáñez.

Entre los talleres está próximo uno con Gabriel Santos, dirigido a adultos, para la toma de fotografías nocturnas. Asimismo, vuelve Joan Liftin, en noviembre, para impartir el taller de edición “Juntándolo todo”. Fausto Nahum concluye el ciclo de actividades académicas, con un programa de fotografía básica.

 

UNA COLECCIÓN QUE SE SIGUE NUTRIENDO Y MOSTRANDO

El CFMAB es el único recinto que Toledo no dejó en manos o bajo el apoyo de entes gubernamentales; por ello, su existencia depende de la asociación civil Amigos del IAGO y del CFMAB (que preside Sara López Ellitsgaard). Asimismo, se trata de un ente que a la par de sus programas cuenta con un acervo propio, la Colección Toledo (de fotografía).

Ésta abarca más de 90 mil imágenes que pertenecen exclusivamente a este recinto. Denominada Colección Toledo, inició varios años antes de que el artista pensara en un sitio para la fotografía. Fue en la década de 1970, con la apertura de la Casa de la Cultura de Juchitán (uno de los recintos creados por iniciativa de Toledo). “De lo primero que adquirió fue el fondo Sotero Constantino, quien fue un fotógrafo de estudio de Juchitán; después empezó a hacer intercambios con los Álvarez Bravo (Lola y Manuel) y después compró fotos que le interesaron”.

Chávez recuerda una entrevista dada por Toledo, cuando se mostraron fotos de 40 autores en el Centro de las Artes de San Agustín (CaSa), en la que narró que sobre las imágenes de Sebastião Salgado y Josef Koudelka él fue directamente a buscarlos para comprar su obra. En los casos de las fotografías de Cartier Breson, Mary Ellen Mark y Graciela Iturbide, fueron ellos quienes le regalaron sus piezas a Toledo.

La colección de fotografía abarca seis fondos: el inicial, con autores más reconocidos (Álvarez Bravo, Mary Ellen Mark, Salgado…); el fondo Sotero Constantino, el fondo Ignacio Sanabria, el Roberto Donís, que era coleccionista y cuyo fondo es el más grande de la colección; el fondo Guillermo de la Cajiga y el último agregado es el del Archivo Curato, donado por Gabriel León.

Sin embargo, también hay fotografías de varios de los autores que han compartido su trabajo en las exposiciones del recinto y que las han donado para tal acervo. Entre los planes dejados por Francisco Toledo está el conseguir más fotografías, de autores jóvenes y emergentes.

También se pretende seguir con más exposiciones a partir de dicha colección. Una de ellas, con retratos de Francisco Toledo, hechos por Rogelio Cuéllar, Graciela Iturbide, Mary Ellen Mark y Juan Carlos Reyes.

 

“YO NADA MÁS VINE PARA LA FOTOGRAFÍA”

Aunque Francisco Toledo murió hace unos días, su legado y palabras sobre la apertura del CFMAB siguen vigentes. En 2016, por el aniversario 20 del centro, acudió a la conferencia de prensa alusiva a los festejos. Arribó casi al final, pero tan pronto se sentó en la mesa, los clics de las cámaras fotográficas no se hicieron esperar.

—Sigan, sigan, yo nada más vine para la fotografía, a lo último. —dijo.

A eso, siguieron unas preguntas, ya en un ambiente más informal en el que incluso bromeó con los comunicadores y se animó a trepar el balcón de la entrada, imitando la pose de una joven fotografiada por Manuel Álvarez Bravo. Las risas no faltaron entre las preguntas de la prensa y las respuestas del artista:

 

Son 20 años del CFMAB, ¿qué puede decir?

No, pues (el CFMAB) se hizo como algo que creíamos que era necesario en su momento. A lo mejor ya es hora de cerrar…

Pero falta para las 8 de la noche

 

Bueno, yo creo que para los fotógrafos de prensa, para los artistas, para… han ayudado la biblioteca, las exposiciones, los talleres con Mary Ellen Mark. (El CFMAB) ha tenido una actividad movida y creo que es una de las instituciones en toda la República que tiene todavía energías para hacer propuestas nuevas.

 

¿Qué le ha significado haber creado este centro?

No sé, me da gusto saber que sirve, que hay un espacio de encuentro, de estudio, pero hasta ahí. No puedo pavonearme de que hice el Centro Fotográfico.

 

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