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El Centro de Iniciación Musical de Oaxaca opera entre pendientes

Seculta señala que será hasta 2020 cuando se refuerce la seguridad del auditorio y este sea usado por el alumnado

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EL DATO

Las anomalías encontradas en el edificio se contemplaron en la labores de reforzamiento y que de acuerdo con el Gobierno del Estado requirieron 7.1 millones de pesos (la cifra se suma a los 118 millones ya usados para la construcción).

El Centro de Iniciación Musical de Oaxaca (CIMO) estaba inconcluso cuando fue inaugurado en noviembre de 2017. En febrero de este año, el edificio que se ubica en la calle de Crespo fue reabierto para su uso escolar. Sin embargo, sigue con áreas por atender, como el auditorio. Este espacio, que ya se usó el día de su entrega y fechas posteriores, será atendido hasta 2020, probablemente a principios de año, refiere Adriana Aguilar Escobar, titular de la Secretaría de las Culturas y Artes de Oaxaca (Seculta).

Las actividades en el inmueble con capacidad máxima para 500 estudiantes (en dos turnos) se han desarrollado “con calma” y sin inconvenientes en cuanto a seguridad, explica el director del mismo, César Delgado. “Ver una nueva escuela es algo novedoso”, ahonda sobre el inmueble en el que se han efectuado simulacros. En el edificio se reforzarán algunas cosas, pero es algo mínimo, explica.

De acuerdo con la titular de Seculta, los salones ya fueron atendidos en el reciente proceso de rehabilitación, que coordinó la Secretaría de las Infraestructuras y el Ordenamiento Territorial Sustentable (Sinfra).

Previo a su reapertura, el director de construcción de la Sinfra, Felipe Adalberto Hernández León, informaba sobre las anomalías encontradas en el edificio en la actual administración estatal, mismas que se contemplaron en la labores de reforzamiento y que de acuerdo con el Gobierno del Estado requirieron 7.1 millones de pesos (la cifra se suma a los 118 millones ya usados para la construcción).

Parte de los trabajos consistieron en la impermeabilización general del edificio, rehabilitación de elevadores, adecuación del sistema eléctrico, entre otros. Sin embargo, a la fecha sigue pendiente el auditorio. Esta área se espera trabajar a principios del próximo año, a fin de reforzarla para que sea un lugar seguro. “Tenemos que cuidar y prever que esté en perfectas condiciones para que los niños puedan estar”, comenta Aguilar Escobar.

En junio de 2017, la entonces titular de la Seculta, Ana Vásquez Colmenares Guzmán, explicaba algunas de las necesidades en cuanto a la seguridad del edificio. Una de ellas el auditorio, que “tiene una pendiente muy grande”. Asimismo, que consideraba pertinente que el área se hubiera pensado como un auditorio de usos múltiples, en el que se pudieran realizar proyecciones. Sin embargo, la posición de la cabina de audio está hasta arriba y no permite actividades de ese tipo, sólo conciertos, “cuando el día de hoy las artes son interactivas”.

En febrero de este año, a días de la reinauguración, la actual titular de Seculta señalaba que el CIMO era ya un lugar seguro para su uso. “Tenemos la certeza que un niño nunca va a correr peligro allá; aunque haya un terremoto, no se va a caer. Los ingenieros nos han mostrado incluso, con una computadora, cómo se comporta el edificio con un temblor de 4, 5, 6 u 8 grados, y el CIMO resiste perfectamente bien”.

EL TERRENO NO ERA EL IDÓNEO

Jorge Mejía Torres, director fundador del CIMO y quien estuviera al frente de este por varios años, indica que aunque ya se cuente con las adecuaciones es pertinente mantener la atención, para evitar algún accidente.

“Siempre he defendido que se tiene que ser muy cuidadoso con el CIMO. No estoy, con esto, diciendo que el edificio se vaya a caer. Ojalá y nunca se caiga porque sería una tragedia, más si hay niños ahí. Lo que sí es cierto es que afirmo que el terreno no era el apto para construir, así lo dijeron los técnicos y las personas de la Secretaría de Obras Públicas, en 1990.

Hace varios años, más de 12, recuerda, el fallecido arquitecto Octavio Flores Aguillón le confirmó esta condición, con el primer edificio. Fue él quien le dijo “que se hicieron tres muros de contención para llenar un espacio que era originalmente una barranca. Él fue el primero que construyó ahí”.

Originalmente, el primer edificio del CIMO estaba planeado para ser de dos pisos, pero Aguillón lo redujo a uno, debido a la inestabilidad del terreno. “No se podía construir, pero él había construido porque recibió instrucciones”.

Mejía confía que la seguridad del inmueble se observará con el paso del tiempo y ante las eventualidades que ocurran. Sin embargo, pide no quitar la atención al nuevo edificio.

SEÑALÉTICA Y VIGILANCIA, PIDE DIRECTOR

Aunque el equipamiento sigue llegando al CIMO, el director de la escuela pide apoyos para la señalética en la zona. “Lo que estamos buscando es que Tránsito y Vialidad nos haga caso para que ponga algunas señalizaciones, creo que ahí sí nos podrían ayudar. Y que la policía esté vigilando el área”.

El Centro de Iniciación Musical de Oaxaca fue reabierto en su nueva sede en febrero de este año, en la calle de Crespo 909, Oaxaca de Juárez. Fue en 2013 cuando alumnos y docentes tuvieron que trasladarse a otro inmueble, en lo que se construía el actual. El nuevo ciclo escolar comenzó el 25 de marzo.