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Cuilápam de Guerrero: Cuenta con una casa digna de un marqués

Hernán Cortés no pudo fincar una vivienda estable en la ciudad de Oaxaca; sin embargo, sí lo hizo en Cuilápam

Cuilápam de Guerrero: Cuenta con una casa digna de un marqués | El Imparcial de Oaxaca

En 1519, cuando el Río Atoyac dominaba el paisaje del Valle de Oaxaca, los mixtecos y zapotecos se disputaban su dominio y la noticia de la destrucción de la majestuosa Tenochtitlán había llegado, los primeros europeos pisaron la tierra que en los años siguientes conquistarían, Huaxyácac.

El líder de los hombres barbudos era el futuro Marqués del Valle de Oaxaca, Hernán Cortés, quien, a pesar de todo, nunca pudo establecerse en Huaxyácac, pero la sangre del conquistador quedó impregnada en esta tierra.

Cuilápam fue su refugio. Aún hoy quedan los vestigios de lo que fue su casa —según la investigación Exploring Colonial Oaxaca— este lugar era un puesto de avanzada desde donde organizaba expediciones de conquista.

“A pesar de ser poderoso, Cortés fue incapaz de extender su dominio a la ciudad actual de Oaxaca, sin embargo, la ciudad de Cuilápam, ubicada más allá de los límites del este de la ciudad, cerca de Monte Albán y famosa por su peregrino priorato dominicano, se convirtió en uno de sus puestos de avanzada favoritos”, destaca el análisis.

En la construcción, que se ubica a un costado del actual palacio municipal de Cuilápam, se observan escudos de armas aristocráticas. “En este escudo, el águila imperial de los Habsburgo de dos cabezas se reduce a un solo cuarto por encima del león real de la izquierda”, explica la investigación.

Algunos relieves representan a Tenochtitlán, la antigua capital azteca; además de tres coronas que simbolizan la derrotada del tlatoani Moctezuma, Cuauhtémoc y Cuitláhuac.

Se cree que las cabezas encadenadas de los cautivos muertos que rodean el escudo interior simbolizan a los vencidos señores nativos de las ciudades a orillas del lago alrededor de Tenochtitlán.

“Si este relieve data de la época de Cortés, es un monumento histórico y artístico único y representa uno de los escudos esculpidos más antiguos y detallados de la época colonial temprana”, explica la publicación.

Las secciones aún permanecen de un imponente edificio secular colonial temprano frente a la plaza principal allí. Conocida localmente como la Casa de Cortés, se cree de manera confiable que es una auténtica residencia ocasional del conquistador en lugar de un palacio nativo.

“La estructura se caracteriza por su detalle ricamente esculpido que incluye dos placas heráldicas de gran interés”, destaca la investigación.

¿Y LA CASA DE CORTÉS EN HUAXYÁCAC?

Hernán Cortés, el conquistador español de México tiene muchos monumentos. Como señor del Marquesado, el patrimonio que le otorgó la Corona española, estableció residencias señoriales en este vasto tramo que se extendía desde la Ciudad de México hasta Oaxaca.

Sin embargo, luego de la conquista de los zapotecas y mixtecos que habitaban el Valle de Oaxaca, exactamente en los márgenes del Río Atoyac, nada fue fácil para Cortés ni para sus descendientes, pues en los juegos de la política colonial nunca fue el ganador como en los campos de batalla.

Es por eso que en la ciudad de Oaxaca los conflictos lo orillaron a buscar un hogar que al final fue destruido por sus detractores, y del cual sólo quedaron los escombros que ayudaron a la edificación de nuevos edificios.

La investigación Configuración Urbana de Oaxaca: La Casa de Hernán Cortés, explica que no se ha encontrado la ubicación exacta de la casa del conquistador en la ciudad de Oaxaca, pero de acuerdo con documentos, la iglesia de San Juan de Dios y el Mercado Benito Juárez podrían ser el lugar donde el conquistador habitó.

Las instalaciones de El Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca (MACO) son conocidas popularmente como la Casa de Cortés; sin embargo, esta mansión fue construida mucho más tarde y es muy probable que haya sido edificado con los materiales de lo que fue la casa del marqués del valle.

HERNÁN CORTÉS, MARQUÉS DEL VALLE DE OAXACA

En 1528, Hernán Cortés fue nombrado Marqués del valle de Oaxaca, con amplias propiedades rurales, 23 mil vasallos y solares en México, capitán general de Nueva España e incluso Caballero de la orden de Santiago, merced ésta que nunca aceptó por no ir acompañada de encomienda.

En un primer momento, Cortés rechazó todas las concesiones reales por considerarlas insuficientes, aunque terminó por aceptarlas ante la insistencia del soberano y su promesa de concederle mayores mercedes en adelante.

No logró conseguir su mayor deseo: ser nombrado gobernador de Nueva España. Como contrapunto, pudo entrar a formar parte de la nobleza española con el título de marqués del valle de Oaxaca, así como por su matrimonio con doña Juana de Zúñiga, hija del Conde de Aguilar y sobrina del Duque de Béjar.

EL MARQUESADO

El marquesado del Valle de Oaxaca se originó el 6 de julio de 1529, cuando Carlos V recompensó a Hernán Cortés con una extensa merced, que le confería los títulos de marqués del valle de Oaxaca y capitán general de la Nueva España y le otorgaba el dominio señorial sobre una amplia porción de tierras, que se denominó Estado del Marquesado del Valle de Oaxaca.

El marquesado comprendía gran parte del actual Valles Centrales con excepción de la ciudad de Antequera. Esta zona producía numerosos tributos a la familia Cortés, contribuyendo su legendario prestigio a engrandecer su nombre, pero debido a su marginamiento geográfico desempeñó un papel poco importante en la economía novohispana.

El marquesado subsistió durante tres siglos —desde su creación en 1529 hasta la consumación de la Independencia en 1821— y permaneció, con excepción de cortos periodos durante los cuales fue secuestrado por la Corona, en manos de los descendientes de Cortés sin fraccionarse o desmembrarse.

Pasó mediante sucesión hereditaria a Martín, primogénito de Hernán Cortés, y a los hijos de aquél, Fernando y Pedro. En 1629, al extinguirse la línea directa, llegó a formar parte de los ducados napolitanos de Terranova y de Monteleone.