Museo Rufino Tamayo permanece en el limbo |
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Arte y Cultura

Museo Rufino Tamayo permanece en el limbo

El recinto inaugurado hace 45 años con la colección del fallecido artista carece de dueño, apunta Enrique de Essesarte; crean patronato para darle certeza jurídica

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Al ingresar al recinto, ubicado en la calle Morelos 503, se puede leer una placa en la que el artista Rufino Tamayo (1899-1991) dedica el Museo de Arte Prehispánico de México “al noble pueblo oaxaqueño”. La intención, como expone el mensaje fechado el 29 de enero de 1974, es enriquecer el acervo cultural de Oaxaca, un pueblo al que el autor confía la conservación e integridad de tal espacio. Sin embargo, la certeza sobre la propiedad del museo está escrita solamente en una piedra, mas no en un documento.

“No hay dueño del museo, no es de la Federación ni del Estado ni del municipio ni de nadie”, señala Enrique de Esesarte Pesqueira, quien considera que al menos el resguardo de la colección de arte prehispánico (distribuida en las cinco salas) recae en las herederas universales de Rufino Tamayo: Rosa María, Eugenia y María Elena Bermúdez Flores. Esto ante la inexistencia de un documento que avale la donación al pueblo de Oaxaca, que nunca se formalizó.

“Llevamos más de 13 años de saber que el museo es una entelequia (invención) jurídica medio inexistente”, ahonda quien ahora funge como presidente del Patronato del Museo Tamayo de Oaxaca A.C., un organismo creado el 26 de junio de 2018 con la finalidad de dotar de certeza jurídica al museo.

SIN DUEÑO

¿Pero a qué se debe que el museo carece de dueño? De Esesarte explica que el conflicto data de los años 70 del siglo pasado, cuando el recinto donde opera el museo le fue donado a Rufino Tamayo.

“Cuando Rufino Tamayo recibió este museo (el inmueble) en donación por parte del Gobierno del Estado, con el permiso del Congreso del Estado, le dieron esta casa y él, junto con Fernando Gamboa, nos dejó esta maravilla, nos dejó 800 piezas del más fino arte prehispánico”. Sin embargo, el problema vino cuando, “Víctor Bravo Ahuja (quien fuera gobernador de Oaxaca de 1968 a 1970) se va de secretario de educación del gobierno de Luis Echeverría y deja un vacío jurídico inexplicable”.

El museo se quedó “volando” y la donación de las piezas a Oaxaca nunca se formalizó, pese a que, en 1970, Ahuja y Tamayo acuerdan que el museo pasará a manos del “pueblo de Oaxaca” una vez que se coloque la colección de arte (estimada, según la fundación Olga y Rufino Tamayo, en mil 058 esculturas).

“No hay certeza jurídica de nada. El decreto por el que se le dona la casa a Rufino Tamayo también establece que se debe formar un patronato que nunca se formó. El decreto dice que se va a llamar Museo de Arte Precolombino y se llama Museo de Arte Prehispánico. En fin, ese decreto fue violado por todos lados y tenemos que recurrir a expertos jurídicos para que nos digan qué sucede en estos casos”, agrega Enrique de Esesarte. No obstante, piensa que “todo se resolvería con que se le permita al patronato tener las facultades para administrar el museo”.

CREAN PATRONATO

Ante la incertidumbre en la que opera el museo, De Esesarte señala que la directora del museo, Alicia Pesqueira (nombrada por Tamayo hace 45 años), consideró que lo más viable era conformar un patronato que asegurara la sobrevivencia del recinto y la colección.

El patronato se creó el 26 de junio de 2018 y su trabajo pretende asegurar más apoyos para el museo, además del resguardo y cuidado del mismo. Son 17 los integrantes de este órganos, entre ellos: Carlos Manuel Sada Solana (ex embajador de México en Estados Unidos), el artista Demián Flores, la galerista Nancy Mayagoitia, el crítico de arte Fernando Gálvez de Aguinaga y el empresario regiomontano y coleccionista Juan Manuel Figueroa Cardona (quien costeó las siete exposiciones temporales hechas hasta la primera mitad del año pasado en el museo).

Las tres sobrinas de Tamayo se suman a este órgano que también incluye a Carlos Fuentes López, Julio Esponda Ugartechea, Alicia Pesqueira (presidenta emérita y asociada honoraria junto con las sobrinas) y a Enrique de Esesarte.

“Moralmente, teniendo a miembros de la familia del maestro Tamayo estamos cobijados por la legalidad”, señala el presidente del patronato.

Entre los planes del organismo está el crear la sala Tamayo, en la que se exponga obra del autor, y que el museo sea un espacio desde el cual se impulse a las artes, en especial la escultura.

“Con este museo y con el Taller de Artes Plásticas generó un movimiento cultural importantísimo”, subraya el director del patronato sobre un episodio del que han sido parte varios egresados de la primera generación del taller y en el que el artista Francisco Toledo es “una especie de ahijado de Rufino Tamayo”.