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Arte y Cultura

Buscan convertir a Ocotlán en el centro de un corredor cultural

La Fundación busca que el exconvento de Ocotlán sea sede de un centro cultural, además de impulsar la reforestación de copal

Buscan convertir a Ocotlán en el centro de un corredor cultural | El Imparcial de Oaxaca

La Fundación Rodolfo Morales buscará convertir a Ocotlán de Morelos en el centro de un corredor cultural que beneficie a este y pueblos aledaños del municipio que se ubica en la región Valles Centrales. “Sobre todo para detonar un pueblo que ya tiene historia, que ya tiene nombre, y que lo que menos podemos hacer por Rodolfo Morales es respetar su legado y seguir proyectos que lleguen a la población infantil y juvenil”.

Esteban San Juan Maldonado, representante legal y albacea testamentario de la fundación que lleva el nombre de uno de los artistas más representativos de Oaxaca, considera necesario retomar los proyectos y temas que durante su vida impulsó el conocido como “el señor de los sueños”. La reedición de dos libros ilustrados por el artista (La estrella de Ángel y Preguntas de Ocotlán), además de rescatar el Festival de Primavera Rodolfo Morales, figuran entre los planes de la fundación.

En la tierra donde Morales naciera el 8 de mayo de 1925, San Juan prevé la creación de un centro regional cultural, con sede en el exconvento de Santo Domingo. “Ese centro es importante para todas las expresiones artísticas-artesanales detonen ahí su gestión, sobre todo con respeto al entorno”, explica el albacea sobre uno de los proyectos que irá a la par de la reforestación.

Muy cerca de sus 70 años de edad, Rodolfo Morales había empezado, a mediados de los años 90 del siglo pasado, la restauración del ex convento de Santo Domingo (en Ocotlán) y tres museos en poblados aledaños, para lo cual invirtió recursos propios. Esa labor efectuada en la recta final de su vida, estuvo acompañada de su preocupación y ocupación hacia el medio ambiente. Sembró árboles en torno al exconvento, además de iniciar un vivero con árboles de copal.

La fundación que lleva su nombre ha intentado seguir con esos proyectos desde la muerte de este en enero de 2001, explica el representante y miembro del ente que preside Alberto Morales (sobrino del artista), y que además cuenta en su composición con el empresario Alfredo Harp Helú y los ingenieros Félix Piñeiro y Adán Esperanza.

La restauración del mural hecho por Morales en la sala de cabildo del ayuntamiento de Ocotlán es el logro más reciente de la fundación, y que se dio por la suma de apoyos monetarios y de gestiones de otras instancias: la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca, la Secretaría de las Culturas y Artes de Oaxaca (Seculta), el Congreso local (de la 63 Legislatura) y el ayuntamiento municipal de Ocotlán.

“Se termina el mural, pero ahora viene lo más importante: el mantenimiento y la entrega a quien va a estar al resguardo de él. Consideramos que por estar en el municipio corresponde a la autoridad de ahí hacer el resguardo y mantenimiento de ese patrimonio ya declarado de los oaxaqueños”. La gestión, ahonda Esteban, no solo sería estatal, sino nacional, pues el mural habrá de convertirse en un patrimonio de los mexicanos. Pero “eso lo veríamos después para no estar cometiendo errores de develaciones”.

Por ahora, lo que se continúa es la restauración del exconvento de Santo Domingo. Sin embargo, se plantearán proyectos afines al desarrollo cultural de Ocotlán de Morelos y pueblos vecinos, para lo cual se acudirá a la Seculta.

“Es tiempo de retomar el proyecto de la Fundación Rodolfo Morales”, apunta San Juan. Junto a la creación de un centro cultural, para Ocotlán se vislumbran más proyectos, entre ellos uno en la antigua estación del ferrocarril. Un parque temático u otro de beneficio social es lo que se pretende hacer en este espacio restaurado por la fundación.

“Desafortunadamente, se invadió una parte del predio con una construcción horrenda. No podemos demoler algo que está hecho, pero sí mejorar el entorno visual y arquitectónico de la zona”.

Para el medio ambiente, un rubro en el que se ha trabajado desde hace dos décadas, con un vivero que hasta hace un año contaba con más de 105 mil plantas de copal, pero que por un incendio (en abril de 2017) perdió cerca del 90 por ciento de sus ejemplares.

“Nos vamos a abocar a esos temas porque se destruyeron muchas hectáreas de copal por un incendio”, refiere. En 2017, el siniestro acabó con 20 hectáreas de los sembradíos, por lo que ahora se buscará ayuda de diversas instancias (como Gobierno del Estado y la Fundación Alfredo Harp Helú) para repoblar la zona con los árboles cuya madera sirve para las tallas conocidas como “alebrijes”.

Estos proyectos, detalla el albacea, esperan ser impulsados con mayor fuerza en 2019, pues si bien el estado tiene diversas necesidades y prioridades, las de tipo cultural también son pertinentes y por ello confían en que paulatinamente sean concretados.

 

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