Kirén Miret: la buena lectura nutre
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Arte y Cultura

Kirén Miret: la buena lectura nutre

Kirén Miret, autora de La asquerosa enciclopedia y La tenebrosa enciclopedia, generó como emprendedora, Niñonautas, un proyecto de divulgación científica que inició en la radio, pero con el tiempo culminó en una colección de libros

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Niñonautas fue un éxito ¿cómo lo planeaste? ¿Cómo surgió ese proyecto?

Podría contarte una historia espectacular, y que “funcionara” muy bien para el público lector, pero más bien tuvo que ver con la educación que recibí en mi casa, al mismo tiempo de que fue resultado de la necesidad de resolver, en ese entonces, la abundancia de información intensa que se manejaba en el noticiero de Carmen Aristegui, y que requeríamos modificar para lograr un mejor ritmo: surgió la necesidad de abrir un descanso, “un break” para los radio escuchas.

Me pareció que crear un segmento de datos curiosos que aportaran al público, que le dieran un respiro al programa y a los radioescuchas podría funcionar. Así fue como nació la primera cápsula de Niñonautas.

El hijo de Carmen la escuchó y a ambos les gustó mucho. Ella me sugirió hacer otra, y al día siguiente, otra… y así fue como nació Niñonautas: un poco resultado de las circunstancias, de la necesidad y de la buena fortuna. Para mí fue muy sencillo entender qué era lo que podía funcionar porque yo vengo de una casa con un papá cineasta y escritor y una mamá divulgadora de la ciencia y editora; entonces como que pronto le encontramos el modo básicamente porque en mi casa siempre existieron respuestas inteligentes para cualquier tipo de pregunta.

Me pareció que estaba padre la posibilidad de compartir con los radioescuchas eso que yo tenía en casa de manera cotidiana: dar respuestas a preguntas que se habían hecho, o dar respuestas a preguntas que ni siquiera se habían planteado. Y así fue también como el programa evolucionó: pasó de un segmento perfectamente prescindible, a un segmento necesario porque niñas y niños cuando iban a la escuela en los coches con sus madres y padres, escuchaban el noticiero, y también el segmento, que era el pequeño regalo que les dábamos Carmen Aristegui y yo para relajarse camino a la escuela. Después evolucionó en los seis libros de Niñonautas.

 

Para ti ¿cuál es la importancia de los libros de texto gratuitos en México?

Son una extraordinaria oportunidad de buena divulgación y buenos contenidos, no solamente para niñas y niños; especialmente cuando quizá sean los únicos libros que tengan en su vida. Me parece que se ha acertado en los contenidos muchas veces, pero también en otras ocasiones se ha equivocado la manera de comunicar la información. Los libros de texto gratuitos son un gran acierto, pero no siempre han estado editados por las personas correctas, en esas ocasiones han olvidado lo más importante, que niñas y niños puedan obtener información fundamental para su vida.

En ese sentido, cuáles serían los aspectos que recomendarías a los educadores —sean madres, padres, maestros, etcétera— para que prioricen con la intención de formar buenos lectores.

Para transmitir la buena lectura es necesario creérsela; entonces es muy útil ser un buen lector para transmitirlo. Lo primero que pediría es que ellas y ellos se acerquen a textos que los apasionen, a textos que los nutran… Y la segunda recomendación puede surgir de una experiencia propia. Es decir, cada quien puede encontrarse con sus libros; es decir, no hay libros para todos sino gustos de todo tipo. Hay niños que se vinculan con la literatura, otros con relatos históricos y otros más con la fantasía… Y la mejor manera de no generar aversión respecto a la lectura es no obligarlos a leer cosas que no necesariamente les gustan. Es complejo, por supuesto, porque si eres maestro tienes de 20 a 60 alumnos… tienes que tratar de modificar tus criterios. Es importante comprender que cada niña o niño es diferente; así como a cada uno de nosotros nos gustan diferentes cosas; no a todos nos gusta la comida, o las mismas películas o los mismos zapatos… ¿por qué a todos tendrían que gustarnos los mismos libros? Recomendaría que se acercaran a la lectura con cariño, con pasión, ayudando a cada niña o niño a encontrar el libro con el que se identifique.

Yo tuve una maestra muy inteligente que entendía esto muy bien y nos daba una lista de 20 o 30 títulos, y nos decía: ustedes elijan cinco, siete o… ¿dos? y lean los libros con los que más se sientan a gusto. Había gente que escogía literatura, otros historia o alguien que escogía de todo, porque era un lector de amplio espectro. Lo importante con las estrategias es que los niños lean, ¡así sean las etiquetas de los productos que se consumen en casa!

¿Y cuál sería el beneficio de ser un buen lector? ¿Por qué a la gente nos tendría que interesar ser buenos lectores?

Yo creo que la gente se aburre menos. Es también una herramienta extraordinaria para conciliar el sueño. En mi casa, sólo tengo una televisión y no está frente a la cama, porque me parece que es mejor irse a la cama con un libro. Creo que genera un montón de cosas necesarias que van desde conocer nuevas palabras, hasta asuntos tan básicos como la buena ortografía, todo ello se resuelve en buena medida leyendo y leyendo mucho, aprendiendo nuevas palabras. Aprender a leer bien, ayuda a escribir mejor.

 

¿Cuáles serían los contrastes más agudos que percibes o que conoces entre buenos y malos libros para niños? ¿Qué puedes recomendar que sea muy visible para los educadores al momento de elegir buenos libros?

No hablo de ningún libro en particular, pero existen muchos libros que subestiman la inteligencia de niñas y niños, que les tratan como si fueran tontos; cuando en realidad los niños son muy inteligentes, están llenos de preguntas interesantes que buscan responder.

Por otra parte, hay libros también con malísimas ilustraciones ¡habiendo tan extraordinarios ilustradores en México!, y creo que otra vez: así como los libros de texto son una gran oportunidad para acercar a niñas y niños a la lectura y que quizá sean los únicos libros que puedan tener en su vida, los libros que están en las librerías a las que se acude por propia voluntad, son una posibilidad de aprender un montón de cosas. La plática a la que se me invitó girará en torno a la ilustración y al poder de comunicar con imágenes, y sí, es importante: hay libros bien ilustrados y hay libros mal ilustrados. Si uno puede capturar a una niña o niño desde los textos y desde la ilustración, será en el futuro una persona que querrá comprar un segundo libro, un tercer libro, y así. Hay libros muy baratos que valen muchísimo la pena y también pueden encontrarse libros que tienen materiales llenos de estereotipos, que son copias de películas, llenos de conceptos muy anticuados, de prejuicios. Sí, son libros con esquemas súper cerrados, donde las mujeres a casarse y a ser extraordinarias princesas, y así…

¿Alguna cosa que quieras decir unos días antes de tu plática del 26 de octubre en la FILO y con Trino?

Acudir a la Feria Internacional del Libro en Oaxaca es una verdadera oportunidad para los divulgadores del conocimiento  para comprender cada vez mejor el valor que ellos tienen en la educación de los niños; en generar mejores personas, personas más informadas. Es un poder que no cualquiera tiene y deben sentirse sí muy orgullosos, al tiempo que muy comprometidos.

 

¿Qué recomendaciones se podrían hacer a la SEP y a quienes diseñan los programas educativos del país para que los maestros puedan cultivarse como una importante meta de formación?

Basta con echar un ojo a cómo es la educación en otros países del mundo, donde la educación permite acercarse a los niños, al conocimiento de una manera que no provoque su rechazo. Hay que capacitar a los maestros y enfocar el problema desde otro ángulo: los niños de ahora buscan estímulos de otra forma, y no me refiero a la tecnología. La buena información sea escrita o gráfica, es en sí misma capaz de interesar a cualquier persona y llevarla hacia el conocimiento.