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Dejó huella en el corazón de los oaxaqueños

A un año de su partida, Vasconcelos Beltrán está más vivo que nunca, pues sus historias llenas de matices siguen adornando la historia de la Verde Antequera

Oaxaca de Juárez, Oax.

Ayer se cumplió el primer aniversario luctuoso del hombre que a través de sus letras, con amor, plasmó los pasajes más emblemáticos de la Verde Antequera.

El maestro Rubén vio la luz por primera vez en la ciudad de Oaxaca. Inició sus estudios en la Escuela Primaria Urbana Federal Enrique Pestalozzi y posteriormente, en el Instituto de Ciencias y Artes del Estado cursó la preparatoria general; años más tarde finalizó sus estudios en la Escuela de Comercio y Administración de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca y obtuvo el título de Licenciado en Administración de Empresas.

Posteriormente fue becado por la Organización de Estados Americanos (OEA), para hacer su posgrado en la Escuela de Administración de Empresas de la Fundación Getulio Vargas de Sao Paulo, Brasil.

Laboró en el sector privado y público. Se desempeñó como director de la Escuela de Artesanías Oaxaqueñas, director del Instituto de Investigaciones Sociales para la Integración del Estado, director de Educación Cultura y Bienestar Social, director del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes, representante estatal del Conalep, diputado local y a lo largo de una década y media fue el cronista de la ciudad.

El maestro Rubén Vasconcelos Beltrán falleció el jueves 29 de junio de 2016, a la edad de 77 años.

Vasconcelos Beltrán es un referente de la crónica y del registro histórico de la ciudad de Oaxaca, coinciden personajes ligados a la cultura.

A Oaxaca le duele su partida

Luz María González Esperón, integrante del Seminario de Cultura Mexicana, comparte su sentir por la partida del autor del libro Oaxaca, ciudad para vivirla y contarla.

“A la Oaxaca que tanto amaste le duele tu ausencia física; extrañaremos estrechar tu mano cordial que siempre nos tendiste; el cielo azul -de ese azul que sólo es oaxaqueño- y que tú tanto admiraste, te cubrirá y te protegerá y allí, desde ese reino, nuestra nostálgica Canción mixteca y el inmortal Dios nunca muere te acompañarán en tu sepultura a perpetuidad”, exclamó.

Luz María reconoce en Vasconcelos Beltrán al testigo de acontecimientos de la vida cultural, política y social de Oaxaca, a quien “se le nombró con el justo, muy justo membrete de cronista de la ciudad, a partir del 2001”.

“El cargo vitalicio fue ganado a pulso por su intensa actividad cultural desarrollada durante muchos años, la que lo hizo poseedor de un gran acervo de conocimientos que abarcó no solamente nuestra ciudad capital sino el estado”, dice.

Vasconcelos vivió enamorado de la tierra que lo vio nacer, por su historia y su cultura, como fruto de ese sentimiento, alcanzó diversos reconocimientos, entre ellos: el nombramiento de Ciudadano Distinguido y posteriormente le fue otorgada la Medalla Donají, que le confirió el Honorable Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez, el 25 de abril del 2009.

Las enseñanzas

Luz María comentó que también tuvo la fortuna de conocer la faceta de Vasconcelos como padre amoroso, justo y amante del diálogo, que enseñó a sus hijos a amar a Oaxaca y llevarla en el corazón.

Aseguró que el maestro Rubén predicó con el ejemplo, los valores fundamentales que debían formar y fortalecer a su familia para hacer de sus cinco hijos: Silvia, Mónica, Rubén, Darío (+) y Juan Pablo Vasconcelos Méndez, destacados profesionistas.

“Seres útiles a la sociedad, quienes han correspondido con creces a los esfuerzos de sus padres, brindándoles amor, respeto y gratitud, siendo además solidarios en el sufrimiento, pan cotidiano y amargo que difícilmente falta en la mesa familiar”, comenta.

Rubén amigo de todos, llegó a convertirse en un laurel frondoso que fue cobijando bajo sus sombras a sus fieles seguidores sin distinción de clases sociales.

Tuvo un sentido exacto de lo que es la gratitud y cultivó la amistad con esmero y lealtad; su trabajo como cronista lo llevó a dedicar su vida a la escritura de libros que narran parte de la historia de la Verde Antequera, añade.

El legado literario

Entre sus obras destacan Crónicas. Costumbres, tradiciones e historias, Efemérides oaxaqueñas y su última obra, Oaxaca, ciudad para vivirla y contarla.

“Que todo aquello que sembró el dolor, la incertidumbre, la inseguridad, sea ejemplo para evitar el nuevamente caer en el error y que las voces de aliento, llenas de idealismo vivificante fortalezcan a aquellos que buscan desde el amanecer nuevos caminos de grandeza” así lo menciona Vasconcelos Beltán en su libro titulado Efemérides oaxaqueñas.

Durante su cargo como cronista de la ciudad, Vasconceloscolaboró en el Mejor Diario de Oaxaca y a través de sus páginas compartía su visión de Oaxaca con la sociedad y al mismo tiempo enseñaba a las nuevas generaciones a querer y respetar a su tierra. Cabe destacar que también incursionó en la radio y la televisión medios a través de los cuales difundía la cultura de la Verde Antequera.

Ícono de la crónica en Oaxaca

Para Carlos Spíndola Pérez Guerrero, director de las Culturas en el Ayuntamiento de la Ciudad, a Rubén Vasconcelos Beltrán se le considera un ícono dentro de la crónica histórica y cultural en una ciudad como Oaxaca de Juárez.

“Una de sus características principales era su don de gente y su bonhomía, siempre estaba dispuesto a enseñar o a dialogar, nunca puso barreras para el contacto con los ciudadanos que los buscaban”, relata.

Sobre sus textos asegura que el maestro Rubén Vasconcelos siempre buscó aportar cosas positivas para la ciudad y la sociedad, “actualmente no hay una persona como él, nadie tiene esas cualidades excepcionales”.

Pérez Guerrero, afirmaque Vasconcelos, formó parte de esos personajes de la talla de doña Arcelia Yañiz, Julio Bustillos y Jorge Pérez, “la nueva generación tiene un gran compromiso y reto, para servir y aportar a la sociedad” remató.

La ardua tarea de contar la historia

En tanto, el actual cronista de la Ciudad, Jorge Alberto Bueno Sánchez, reconoce en Vasconcelos Beltrán a un personaje con amplio reconocimiento por parte de los ciudadanos, quienes gustaban de escucharlo y caminar con él por las calles de la capital.

“Todas las gentes lo buscaron para los paseos por el centro histórico”, explica.

Bueno Sánchez subraya que don Rubén aprovechó su tiempo para enseñar.

“Como cronista llegas a descubrir que hay un sector de la sociedad muy interesado en su ciudad, se descubre a personas que aman su cultura, arquitectura y demás riquezas, pero también descubres la indolencia y desinterés de personajes, políticos y autoridades”, relata.

Considera increíble que cuando un sector se esfuerza por el trabajo y conducir apropiadamente la ciudad y el estado, hay otro que se empeña en destruir, afectar y dar la peor imagen de Oaxaca.

Sin embargo, externa que otros estados de la República mexicana han instituido a la crónica como un deber y obligación estatal, entre ellos Jalisco, San Luis Potosí y Hermosillo, Sonora que cuentan con presupuesto y edificio propio.

“Ya nos rebasaron varios estados, pese a su historia mínima con relación a Oaxaca, su interés por la cultura es diez veces más de la que tienen aquí, nos rebasaron pese a la enorme riqueza que poseemos; no hemos avanzado y hace falta mucho por hacer”, cierra.

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