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Arte y Cultura

Santiago Nejapilla atiende su patrimonio

A través de la restauración del retablo principal del templo dominico, pobladores, migrantes y autoridad municipal buscan preservar parte de su identidad

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Al tener una población en la que un 98 por ciento es católica y por contar con un patrimonio mueble e inmueble de sus antepasados, la comunidad de Santiago Nejapilla ha unido esfuerzos para restaurar el retablo en honor a su santo patrón: Santiago Apóstol.

El retablo es intervenido por un grupo de especialistas, debido a que desde su creación, en 1917, ha sufrido deterioros a causa del polvo, la cera de las velas, el excremento de fauna nociva como el murciélago y por la lluvia, según explica la directora de la obra, la maestra en arquitectura de la restauración, Nancy Lourdes Porras García.

De ahí que el retablo haya perdido cornisas, dentículos y otras piezas, además de la capa pictórica y parte del oro en detalles ornamentales.

Santiago Nejapilla es una comunidad que se encuentra a hora y media de la ciudad de Oaxaca, donde el proyecto de restauración es posible gracias a la unión de sus habitantes, los migrantes que radican en el Estado de México y otras partes del país, así como de la autoridad municipal.

El proyecto consiste en restaurar el retablo principal, una pieza de estilo neoclásico creada en el año 1910 en honor a Santiago Apóstol y que se encuentra en un templo dominico del siglo XVII. Es un retablo de madera de pino policromada y cuya atención le garantizaría por lo menos 100 años de vida.

Su estilo neoclásico se debe a que es una pieza en la que se busca recuperar los órdenes clásicos griegos, de ahí que se observen pilastras, pequeños entablamentos, adornos, capiteles corintios, frontones abiertos, entre otras características.

La obra sucede a un retablo barroco, cuyo destino se desconoce y del cual sólo queda un púlpito (albergado en el interior del templo).

Nancy Porras explica que aunque el retablo es de madera de pino, la restauración reintegra piezas en madera de cedro, esto debido a los criterios de restauración marcados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Asimismo porque la madera de pino es dulce para las polillas y ello dificulta la penetración de estos insectos.

UNA LABOR QUE RESPETA LA OBRA

La directora de la obra comenta que la restauración inició en marzo y se espera concluirla a finales de julio, a través de labores en las que se pondera el respeto al retablo.
Parte del proceso, añade, empezó con el desarmado de la mesa del banco y el sagrario, así como del sitio en que está la imagen del santo patrón.

“Se retiraron las piezas y se está trabajando en pequeños talleres que improvisamos con mesas de trabajo dentro del presbiterio, en el altar del templo ¿Qué es lo que estamos haciendo? ¿Cuáles son sus procesos?, primero, las piezas que se perdieron las estamos volviendo a hacer, las vamos a integrar, con la ayuda de carpinteros y ebanistas que están en el equipo de trabajo”, comenta.

Asimismo, que previo a la integración de las piezas y demás procesos, el retablo fue fumigado, al igual que los palillos de madera que se colocaron en los huecos donde había entrado la polilla.

“En la áreas donde hay demasiada separación entre elementos, se ponen pequeñas lajas de madera y una vez que está resanado, ponemos la capa de preparación (una capa blanca hecha con blanco de España y otros elementos) para recibir la capa pictórica”.

En el caso del oro, aparte de la capa de preparación, cuenta que se coloca una capa de imprimación (que es una arcilla rojiza) y después de ello la lámina de oro.

El arquitecto Lauro Hernández, parte del equipo de restauración, indica que para la aplicación de la hoja de oro se emplea la técnica de dorado al agua, como la usada en la creación del retablo.
En cuanto a la pintura de otras áreas, Porras añadió que se aplica de tal manera que dé la sensación de lo que se perdió a causa de la pátina (la marca del paso del tiempo por un objeto).

“Esa pátina no podemos borrarla, porque somos restauradores no pintores. Sería mucho más fácil poner todo nuevo, pero se le pierde el respeto a la pieza”, subraya Hernández.

En la restauración del retablo labora la empresa ECM Construcciones, en la cual hay un equipo a cargo de la directora de la obra, Nancy Porras; un restaurador de bien mueble, el arquitecto Lauro Hernández y varios técnicos en restauración.

CONSERVAR EL PATRIMONIO Y LA IDENTIDAD

Santiago Nejapilla “es una comunidad muy pequeña, pero que no por ello deja de tener gente grande”, donde sus ciudadanos son unidos y con muchos valores, por lo que desde la pasada administración se interesó e hizo el proyecto para la licencia de construcción ante el INAH, refiere Porras sobre la intención del pueblo por atender sus bienes.

Y es que “es bien importante que sociedad, especialistas y gobiernos estemos conscientes de que el patrimonio no es repetible ni renovable, por eso es muy importante conservarlo.
Pedro Ramírez Cruz, tesorero del Comité Unión y Progreso y Auxilios Póstumos, que aglutina a las familias originarias de Santiago Nejapillas que radican en el Estado de México, señala que la atención del retablo de parte de la iniciativa del comité, pues es una herencia de sus antepasados. Para ello, han reunido recursos por medio de cooperaciones y otras actividades.

Por su parte, el presidente municipal, Jaime Santiago Velasco, comenta que para los trabajos la autoridad se encarga de organizar a los pobladores y radicados en otras partes del país, a fin de que conjuguen esfuerzos para el trabajo.

Refiere que el retablo se encuentra en una comunidad donde la principal actividad agricultura y está muy arraigado el tequio. Ahí, la fiesta patronal (el 25 de julio, en honor a Santiago Apóstol) y la del segundo Viernes de Cuaresma son motivo de reunión de sus pobladores y de la llegada de quienes emigraron.