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Arte y Cultura

Danza contemporánea: del premio al hobbie

El bailarín y director mexicano Fernando Domínguez considera que los premios son un aliciente, pero también es necesario el reconocimiento del público

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EL DATO

Fernando dice que aunque Isaac Hernández obtuvo el equivalente a los premios Oscar, que se dan en el cine, aún hay mucha gente que desconoce su trabajo.

En la danza, los premios son necesarios, dice el bailarín y coreógrafo potosino Fernando Domínguez. “El reconocimiento es un estímulo, da un estatus social y la gente se logra enterar” del trabajo de los exponentes en el ámbito, explica a propósito de Isaac Hernández, recién galardonado con el premio Benois de la Danse y primer mexicano en obtener la presea.

Domínguez, director de la compañía FDR dance, fundada en 2011 en Rotterdam, Holanda, señala que aunque Hernández obtuvo el equivalente a los premios Oscar, que se dan en el cine, aún hay mucha gente que desconoce su trabajo.

“Es en el momento en el que él recibe un premio, que la gente logra entender lo que es una cuestión comercial, como decir que es el equivalente a los Oscar, es ahí donde la gente reconoce el trabajo. No es tanto el premio, sino el estatus que le logra dar y que ahora en México, si antes lo conocían cinco personas, ahora lo conocen nueve”.

Quien además de tener su propia compañía de danza contemporánea ha buscado impulsar este arte en México, considera que la expresión carece del reconocimiento debido. Aun con los estímulos para creadores y ejecutantes, falta la apreciación de parte del público.

Falta compromiso, pero no del bailarín hacia la profesión, sino de la sociedad en creer que el bailarín es un profesionista, abunda Domínguez. Desde su perspectiva, eso obstaculiza el crecimiento del profesional de la danza, de que se trata de una carrera que también se estudia.

“Siento que el bailarín, por la pasión que tiene, siempre ha existido y mejorado, y creo que el reconocimiento que se le está dando por la sociedad ha tenido mayor amplitud”. No obstante, “socialmente el bailarín todavía no está reconocido como profesionista”.

En otros países, señala el director, quien se dedica a la danza es visto como profesionista, mientras que en México solo como alguien que practica un hobbie (pasatiempo).

En su caso, como impulsor de la danza contemporánea, a la que considera como la búsqueda de un lenguaje universal, es importante ampliar todas las posibilidades en torno a ella. La finalidad: que el público y los bailarines tengan la oportunidad de conocer el trabajo de una compañía, además de nutrirse de sus aportaciones, por medio de talleres y con ello elevar el nivel de la misma, y que “tengan esta posibilidad de aprender y adoptar las técnicas y las formas de pensamiento, filosofías de otras culturas”.

 

 

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