Jaime Ruiz Otis intuye el azar
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Arte y Cultura

Jaime Ruiz Otis intuye el azar

En una exposición en el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca, el artista reúne 19 años de trayectoria

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NUMERALIA

1976

Año en el que nace Jaime Ruiz en Baja California

1999

Año en el que laboró en maquilas en el norte del país

19

Años de trayectoria artística

18

De mayo, se inaugura Intuir el azar en el MACO

Jaime Ruiz Otis (1976, Baja California) se ha considerado pintor, instalador, escultor y pepenador. Esto último a partir de su encuentro, en 1999, con los desechos industriales que recuperó de la maquiladora a la que entró a trabajar (en el norte del país). Más tarde, eso lo llevaría a encontrar la materia prima de sus obras en las recicladoras.

Con dos décadas en el arte y su interés por lo que algunos considerarían basura, pero que él reconoce con potencial estético, Ruiz Otis ha mostrado su trabajo en el Museo de Arte Contemporáneo de San Diego, California, y en el Festival México Now, en Nueva York, Estados Unidos. Además de la galería La Caja Negra, en Madrid, España.

Este mes, el autor de Strange Kind of Temple, Las sobras y Sobras recientes, presenta Intuir el azar, una exposición en la que revisa 19 años de trayectoria. La muestra, presentada en noviembre de 2017 en el Centro Cultural Tijuana, abre el 18 de mayo en el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca (MACO), y se contempla que permanezca aproximadamente tres meses.

Además de experimentar con los desechos industriales, Ruiz Otis ha hecho lo mismo con su firma, que ha llevado a Ruizcycle. Esa idea es parte de lo que comparte en Intuir el azar, retrospectiva que reúne —entre otras piezas— “fósiles”, un jardín zen, un réquiem a su padre muerto hace 39 años y una instalación que dedica a su abuelo fallecido a causa de enfisema.

Como un “pepenador”, su exposición dejará ver ese gusto por los tóners, rollos de foils industriales, calcomanías, placas de polietileno, papeles y demás, dejados en la basura o las recicladoras. Asimismo, su tendencia para dejar que la obra se vaya dando con el azar.

“Creo que mi trabajo, la mayor parte, empieza por la intuición”, comenta quien sólo para algunas pinturas o instalaciones tiene una idea clara de cómo y con qué desarrollarlas.

En su trabajo, Jaime Ruiz Otis reflexiona sobre la contaminación, los paisajes y el consumismo, como se observa en Madrastra contaminación o Paisajes contemporaminados, y que más tarde se transforma en Las sobras.

Pero también replantea el trabajo en las maquilas, que conoció en 1999, porque necesitaba ocuparse “y ganar un poco de dinero”. En ese entonces, conoció la dificultad de estar con la gente pasa jornadas de ocho o 12 horas, a la que las energías no dan para más.

“Yo les decía ¿por qué no estudian o sacan la prepa? Y me decían: ‘no, no tengo energía’. Era muy intenso”.

Entre las obras a conocer en Intuir el azar está un jardín influenciado en uno zen de Kioto, Japón, pero hecho de plásticos de televisión que simulan ser piedras. También estará Strange kind of temple (Un templo extraño, presentado en Nueva York en 2005), dispuesto en una de las salas del museo y en el que las cubiertas de foil dorado conviven con los frescos del inmueble.

Un tapete hecho con suelas de huaraches, dará paso al único video hecho por el artista (en 2012), a manera de réquiem a su padre que falleció en un accidente automovilístico. Para su abuelo, fallecido a raíz de un enfisema, Ruiz Otis dedica una instalación hecha con tubos de respiración, que se complementa con una pieza sonora grabada entre él, su madre y su hijo.

Los “fósiles” también se incluyen en esta serie, como evidencia no sólo de épocas, sino de lo que Jaime ha encontrado en varios lugares del país, en esos recorridos marcados por el azar.

 

 

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