Oaxaca, en la Memoria del Mundo UNESCO
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Arte y Cultura

Oaxaca, en la Memoria del Mundo UNESCO

Con la inclusión de la biblioteca Francisco de Burgoa, la ciudad patrimonio figura también en la lista que permite comprender la historia de la humanidad

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Que varios libros como los incunables hayan llegado hasta el siglo XXI es un milagro. Ese es el pensar de la directora de la Biblioteca Francisco de Burgoa, María Isabel Grañén Porrúa, quien resalta la existencia en Oaxaca de estos ejemplares (impresos en el siglo XV “en la cuna de la imprenta”) y otros tantos volúmenes traídos por los frailes dominicos al estado. Incluso, destaca que tales ejemplares estén a disposición del público, ya sea aquel interesado en la investigación o los visitantes que al recorrer la ciudad patrimonio se acercan a este recinto dependiente de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO).

Los incunables y demás volúmenes del fondo conventual que alberga la biblioteca en una de las alas del Exconvento de Santo Domingo de Guzmán fueron esenciales para su inclusión en el registro Memoria del Mundo de México UNESCO. En esta lista surgida del programa que creara en 1992 por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), la Burgoa se suma a otros textos, fotografías, dibujos y demás acervos que permiten comprender mejor la historia de la humanidad.

Así como los “Códices del Marquesado de Oaxaca”, inscritos en esa lista en 1997, o la Biblioteca Palafoxiana de Puebla (incluida en 2005), las colecciones de la Francisco de Burgoa se unen a este listado en el que el país tiene a poco más de 10 recintos, documentos y acervos.
La permanencia de estos ejemplares, mostrados por primera vez en una exposición de 1993, en el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca, dan cuenta también de que si bien la naturaleza puede desgastarlos, es el robo de ellos el mayor problema.

Fue hace 25 años que comenzó el rescate de este acervo, anteriormente guardado en varios sitios de la capital –el último Ciudad Universitaria-. Su reconocimiento ante la UNESCO facilita los esfuerzos que los poderes locales deben hacer para conservar colecciones como las que alberga esta biblioteca fundada en 1827, explica Sebastian van Doesburg, director de la Biblioteca de Investigación Juan de Córdova.

El ponente en la conferencia sobre el registro de la Burgoa en la Memoria del Mundo considera que el registro permite sacar del peligro a la biblioteca, lo mismo que al Archivo del Poder Judicial del Estado de Oaxaca, incluido en este listado.

“Estos acervos se van a ver beneficiados por el público investigador, al ser ya reconocidos como Memoria del Mundo”, agrega Grañén Porrúa.
El anuncio de que la Biblioteca Francisco de Burgoa es parte de la Memoria del Mundo fue hace poco más de una semana. El diploPlinio) que destaca por haberse publicado en 1492, el año en que los españoles llegan a América.

Conformada por más de 30 mil títulos, la mayor parte proveniente de los conventos que existieron en Oaxaca, la Biblioteca Francisco de Burgoa cuenta con manuscritos, fotografías, incunables y los acervos de personajes como Benito Juárez Maza, Aurelio Valdivieso, Matías Romero, Jacobo Dalevuelta, Manuel Brioso y Candiani, Jorge Fernando Iturribarría y Luis Castañeda Guzmán, entre otros volúmenes.

ARCHIVO DEL PODER JUDICIAL

La importancia de este acervo para su inclusión en la Memoria del Mundo (como parte de la Burgoa) es porque en él hay documentos escritos en lenguas indígenas del estado, aquellas que era usual emplear en los procesos durante la Colonia.

Raúl Bolaños Cacho, titular del Poder Judicial del estado, recuerda que la restauración y clasificación de este archivo se da en varios años, lo mismo que su traslado a diferentes sedes en la ciudad.

“Si no hubiéramos sacado ese archivo del inmueble del Poder Judicial, hoy sería cenizas. Hubiera sido abandonado, tirado, se hubiera perdido la historia de Oaxaca”, señala el funcionario que junto a otros personajes de Oaxaca formó parte de una asociación que veló por la custodia del archivo.

En este año, además de su reconocimiento ante la UNESCO, el archivo será trasladado al Archivo Histórico del Estado de Oaxaca.

EL RESCATE DE LA BURGOA

Hasta antes de estar en el Exconvento de Santo Domingo de Guzmán, la biblioteca Francisco e Burgoa pasó por varios lugares de la ciudad.
Con la secularización de los bienes (por las leyes de Reforma, en 1859), los libros pasaron que pertenecían a sitios como el exconvento de Santa Catalina de Siena, de Santo Domingo de Guzmán y de San Pablo pasaron a manos del Estado. De esta forma, las obras que pertenecían a las órdenes religiosas fueron a dar a la Biblioteca Pública del Estado (fundada en 1827), que en ese entonces estaba en el Instituto de Ciencias y Artes.

No obstante, cuando en el año 1955 el instituto se convierte en universidad, los títulos del acervo pasan a formar parte de la UABJO. Por eso es que la biblioteca depende de esta casa de estudios, a diferencia de otras similares, que pertenecen al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) o sí a universidades, pero porque éstas van adquiriendo títulos para sus colecciones.

Su rescate comienza con una exposición de su acervo en 1993. En enero de 1994, cuando empiezan los trabajos de restauración del Ex convento de Santo Domingo de Guzmán, en la capital del estado, María Isabel inicia el proyecto de catalogación de los libros de la Burgoa, pero en Ciudad Universitaria.

 

 

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