Fama y carencias del CIS de Zoogocho, Oaxaca
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Fama y carencias del CIS de Zoogocho, Oaxaca

El taller de música del centro se mantiene, pues desde 1984 parte de su labor es formar instructores y rescatar con ello la música de la región

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SEGUNDA PARTE

¿La banda del CIS de Zoogocho tuvo fama, pero no apoyos?, “no hay, nunca”, fue la respuesta del músico Faustino Díaz semanas después de que el arreglo y la ejecución del tema Despacito, a cargo de la banda del CIS, se volviera viral.

Los comentarios, desaprobaciones y críticas no se hicieron esperar. “Y ahí la gente empezó a criticar muchísimo”, dijo Faustino Díaz sobre la “gente que nunca ha ido a sus conciertos, que nunca ha ido a Zoogocho a dejarles un apoyo, un bulto de frijol, que no compra sus discos… eso sí, los puede criticar porque se siente juez”.

En varias ocasiones, la banda de música del CIS ha participado en los conciertos que organiza la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI). Sin embargo, el apoyo de la instancia consiste en 50 becas de alimentación de 33 pesos cada una para alumnos que viven en el CIS, pero que estudian la secundaria en la escuela de la comunidad.

Este organismo gubernamental, refiere la directora del CIS (Manuela Veneranda Luna Ríos), “sí nos exige una dieta balanceada, pero el recurso a veces no alcanza; se cuida, se procura que a los niños se les esté combinando los alimentos”.

Hasta antes de la presente administración estatal, el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (del que dependen éste y los otros cinco CIS del estado) les exigía un menú “bien distribuido, con los tres grupos de alimentos”. Pese a ello y con los 28 pesos diarios para los 138 alumnos de primaria, se ha buscado darles una dieta balanceada.

Y eso lo confirma Brígida López Pascual, ecónoma en los últimos cuatro años, quien dice que tiene que hacer milagros para que alcance el recurso.
El pasado lunes, luego de las vacaciones decembrinas, algunos de los niños que comenzaron a llegar al CIS recibieron juguetes, dulces y cobijas que llevaron personal de la Secretaría de las Culturas y Artes de Oaxaca (Seculta), así como los diputados locales Felícitas Hernández Montaño y Fernando Lorenzo Estrada (este último presidente de la Comisión de Cultura de la LXIII Legislatura).

A nombre del gobernador Alejandro Murat Hinojosa, Leticia Valle Mijangos (directora de Atención Comunitaria de la Seculta), reconocía el talento, tenacidad y sensibilidad de los estudiantes del CIS. Tanto ella como los legisladores dijeron a la directora que mantendrían gestiones para apoyar al centro desde la administración pública, “pero independientemente de eso habría que ver otras fuentes de financiamiento con fundaciones”.

 

PESE A CARENCIAS, SIGUE LA MÚSICA

Sobre la existencia del taller de música, que atiende a alumnos de distintos niveles y ha logrado la proyección del CIS de Zoogocho, la directora comenta que se sigue trabajando en parte porque las autoridades de diferentes comunidades solicitan instructores de música.

Asimismo, destaca los apoyos que gracias a la banda se logran conseguir. Entre ellos un camión que se obtuvo de forma independiente, gracias a la labor de los músicos y la atención de magistrados del Estado de México, quienes conocieron a la banda luego de que en 2016 el músico Faustino Díaz realizara el proyecto de Convites Musicales.

La banda del taller de música inauguró hace poco la décima Semana de las Culturas de la Sierra Juárez, que organizó la Universidad de la Sierra Juárez. Y aunque su labor ha sido más de tipo comunitaria y con música regional, el responsable del taller —Camilo Jiménez Fernández— subraya la incursión en el aspecto sinfónico. De ahí que entre las necesidades para el desarrollo del taller estén las tubas rectas, timbales y demás instrumentos.
Asimismo, porque al estar bien dotada, la banda puede seguir con la labor iniciada en 1984, cuando se reorganizó el proyecto “Escuela, banda y comunidad”. Es decir, ver de qué manera apoyar a las comunidades para la conformación de bandas y rescate musical:

“Si podemos conocer un poco más sobre la historia de las bandas en la Sierra Juárez, en los años 80 y 90, hubo una gran decadencia, ya sea porque los maestros fenecieron, hubo mucha migración de los músicos…”

EL OPTIMISMO, UN ALICIENTE

Por el momento, el taller de corte y confección está suspendido, a falta de docente; el taller de panadería continúa, pero atendido por una becaria, pues tampoco hay instructor para ello; lo mismo ocurre con las actividades de educación física, que siguen pese a carecer de este personal (pues son atendidas por los trabajadores que doblan o triplican sus jornadas para ello).

La directora del CIS considera que con 32 empleados, como los había hace dos años, el CIS podría mantenerse estable, aunque es complicado con los 26 que están en la actualidad. Y es que en casos como el de cocina sólo hay tres personas “para hacer el trabajo que deberían hacer por lo menos cinco o seis”. En lavandería, dos trabajadoras se ocupan de las prendas de los 138 alumnos de primaria y el equipo de cama de los más de 200 alumnos. “No tenemos lavadora, todo lo están haciendo a mano”.

¿Existe el riesgo de que el CIS 8 desaparezca debido a las condiciones en que opera?, la directora prefiere mostrarse optimista y pensar en que el plantel puede mejorar. No obstante, desconoce los cambios y decisiones de “allá arriba”, del IEEPO.

SE VALORA MÁS AL “INDIO” DE MUSEO QUE AL VIVO

 

“El ruido que me hace es que aunque me digan indio, me digan indígena o me digan integrante de pueblos originarios, tus derechos no están siendo cumplidos por un Estado que rechaza las diferencias”.

Eso es lo que expresaba en noviembre pasado el poeta, periodista y hablante de náhuatl Mardonio Carballo. El también comunicador ha subrayado en otras ocasiones el orgullo con que se alude a las culturas antiguas, como las del México prehispánico, pero que se deja de lado la importancia de las culturas actuales, las culturas vivas a través de las que sigue el florecimiento de aquellos pueblos originarios.

“Nos enorgullecemos muchísimo, nos hacen enorgullecernos de la serpiente emplumada” (ícono que asocia con aquellas culturas de las cuales quedan sitios arqueológicos u otros vestigios), decía el invitado al coloquio “Una historia de la educación en Oaxaca”, realizado en 2017 en Oaxaca.

Algo similar expresaba hace unas semanas la poetisa de Juchitán Irma Pineda. Y aunque hablaba sobre la legislación en torno a las lenguas indígenas y la Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas (que existe desde 2003), Pineda expresaba que “se valora más al indio del museo que al indio vivo”.