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En 2018 hay dos proyectos para bajar el precio de la gasolina

Meade y AMLO se distancian por el destino de la inversión para el sector energético: el primero pretende seguir la ruta de la reforma; el segundo quiere construir nueve refinerías

En 2018 hay dos proyectos para bajar el precio de la gasolina | El Imparcial de Oaxaca

Las elecciones de 2018 resultarán decisivas para el proyecto de Petróleos Mexicanos, la paraestatal que por décadas sostuvo las finanzas del país y que el presidente Enrique Peña Nieto convirtió en compañía productiva del Estado, a través del cambio más radical desde su fundación en 1938: la reforma energética, cuyas promesas y objetivos aún se encuentran muy lejos de ser cumplidos.

Datos

35 a 50%

del precio de las gasolinas es impuesto, entre ellos IVA e IEPS

$4.30 a $4.59

subió el IEPS de la gasolina magna por litro

$3.64 a $3.88

subió el IEPS de la gasolina Premium

$4.73 a $5.04

subió el impuesto del diésel

Aumento al IEPS

El 29 de diciembre de 2017 el Diario Oficial de la Federación (DOF) publicó la actualización del Impuesto Especial a Productos y Servicios (IEPS) a las gasolinas, que refleja un incremento para enero del 2018.

Entre las alternativas políticas que se muestran en el escenario electoral se distinguen dos proyectos distantes, uno, continuar por el camino de la reforma; el segundo, una alternativa estatista en la que el país reactive su extracción petrolera y genere la totalidad de las gasolinas que consume –hoy el nivel de importación es de aproximadamente 50%-. En teoría, tanto el proyecto de José Antonio Meade como el de Andrés Manuel López Obrador cumplirán el objetivo de reducir los precios de los combustibles; sin embargo, aún deben saltar diversos obstáculos.

“Las elecciones presidenciales se han convertido en un elemento que puede afectar la construcción de un mercado competitivo de gasolinas. Existen dos motivos: uno, los inversionistas y los mercados financieros han manifestado sus inquietudes con respecto a que alguna de las propuestas que aparecerán en las boletas electorales no apoye la reforma energética; dos, la transición hacia un mercado competitivo de gasolinas implica que el gobierno deje de intervenir con políticas públicas para reducir la volatilidad en los precios. Sin embargo, el gobierno no tiene los incentivos para dejar de intervenir porque de hacerlo, las variaciones en los precios serían muy fuertes y el descontento social podría brotar”, explica el especialista en temas energéticos del Instituto Nacional de Administración Pública (INAP), Arturo Carranza.

Las posturas de ambos candidatos pueden distinguirse por el punto en donde se pretende invertir. Mientras la reforma energética plantea la inversión con participación privada en sectores con mayores ganancias como la exploración y la producción, el planteamiento del líder de Morena es apuntalar la refinación, que cayó a niveles históricos en el último año y, en 2021, dejar de importar gasolina de Estados Unidos.

“El planteamiento de Andrés Manuel López Obrador establece la oportunidad de invertir dinero en la construcción de nueve refinerías. Este planteamiento resulta interesante porque la construcción de nuevas plantas generaría empleos y reactivaría la economía de los estados donde se construirían las refinerías. Tiene, en su contra, el hecho del financiamiento: ¿cómo y/o por qué financiar estos proyectos cuando hay otros problemas más importantes?”, asegura.

“Las dos propuestas tienen sus positivos y negativos y obedecen a una forma de entender el gobierno y su papel”, asegura Carranza.

El camino de la reforma

El primer obstáculo para el camino de la reforma energética es que paralelo a mantener la liberalización de los precios de las gasolinas debe generar un mercado competitivo, “donde exista más de un productor de gasolinas, donde exista la suficiente infraestructura para mover los combustibles, con la suficiente capacidad de almacenamiento y donde el gobierno no intervenga con políticas públicas para reducir las fluctuaciones de los precios”.

En la mejora de infraestructura, hasta ahora el proyecto energético del gobierno federal ha fallado. Debido a la falta de mantenimiento y modernización, el Sistema Nacional de Refinación compuesto por seis refinerías de Pemex alcanzó en 2017 el peor nivel en 27 años. En julio pasado, debido a la explosión en la procesadora de Salina Cruz, la cifra cayó a 695 mil barriles de crudo diarios, 42 por ciento de la capacidad total de México.

“Las condiciones que imperan en el negocio de refinación de la empresa productiva del Estado ocasionan que se estén produciendo menos gasolinas y esto, a su vez, tiene implicaciones negativas para los precios.

“La reforma energética plantea que la capacidad de refinación de Pemex pueda ser complementada con producción de particulares. Este planteamiento, en lo que va del sexenio, no ha encontrado el interés necesario entre las empresas privadas. Por lo mismo, los niveles de refinación en México no han aumentado”, agrega.

¿Bajarán los precios de la gasolina?

De entre las promesas que hizo la reforma energética, la principal: “bajará el precio de la luz y también del gas” está en entredicho tras dos años consecutivos de alza en el precio de las gasolinas, diésel y, además, con aumentos de hasta 41% en los precios del gas LP, que utilizan 70% de las familias del país en su hogar.

El primer escenario en el que se lograrían bajar los precios es la vuelta a los subsidios. Actualmente a pesar de que la Secretaría de Hacienda eliminó desde 2017 los subsidios directos al precio, aún tiene influencia al variar mensualmente el porcentaje de Impuesto Especial sobre Productos y Servicios que cobra por cada litro que vende Pemex. En algunos meses del año pasado la disminución en este gravamen a la gasolina Premium fue cero; en septiembre, coincidiendo con la liberalización de los precios. En septiembre, el estímulo fue de 2.7 pesos por litro.

“La intervención del gobierno vía subsidios permitiría precios más accesibles. Desafortunadamente, son subsidios regresivos ya que las personas con mayores recursos son los que más consumen gasolinas.

“Es posible que los precios de las gasolinas bajen, pero esto sucederá cuando existan diferentes empresas que abastezcan combustibles y cuando se construyan oleoductos y terminales de almacenamiento. No obstante, es un proceso complejo que puede darse en dos, tres, cuatro o más años. Todo depende de los incentivos que el órgano regulador, en este caso la CRE, ofrezca a Pemex y a los particulares interesados en invertir en este mercado.

Es un proceso complejo porque debe procurar que el actor dominante, Pemex, no se vea afectado con la inversión de nuevos participantes. Cuando se cumplan estas condiciones podríamos hablar de la posibilidad de una reducción en los precios de las gasolinas”, sentencia el especialista.

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